Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

Rayuela

 

Transición.

No, no se preocupen, no voy a hablar de política.

Quiero decir que hoy me tomo una pausa de actualidad y comentarios y simplemente asisto al transcurrir de la mañana.

La mañana empieza bien, porque después de la ducha y el desayuno, recibo visita de mi hermano y decidimos salir a tomar la reglamentaria caña.

Está la luz de agosto ya espejeando los cristales de la ciudad; terrazas, mangas cortas, cabellos cortos, piernas al aire. Faldas en revuelo.

Y miradas, no sé porqué en verano la gente se mira, al menos se mira más que en invierno. El invierno es una zona interior del alma, un recogimiento, un espacio de luz encendida, camilla y lluvia tras los cristales, mientras suena una música dulce que ensueña la tarde. Pero el estío es distinto. El verano externaliza  los gestos, admite aventurarse al quién sabe, permite sonrisas por si alguien las recoge.

Agosto es una inmensa mirada que nos va seduciendo poco a poco; como un juego.

Tomamos la caña y charlamos, mientras las miradas van y vienen, saltarinas y fugitivas, de paso, rebrincando como en un circo donde los caballitos multicolor giraran sin cansarse.

Espejos de luz y sombra en los ladrillos de la acera; entre mirada y mirada juego a rayuela mientras regresamos a casa.

Julio 31, 2007 - Publicado por alenar | Del vivir habitual | | Aún no hay comentarios

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