Políticamente incorrectos: Ricardo Galli y los blog en Italia.
Antes de dedicarme a otros menesteres periodísticos que me ocuparán buena parte de la noche de hoy y posiblemente buena parte de mañana viernes, quiero hacerme eco de una noticia que ha alborotado el panorama blogero, y enlazarla de paso con otra que he leído, tanto en el Pais.es como en algún otro medio (creo recordar que en las noticias de Terra , libertadigital, veinteminutos, y algunos otros, además de blogueros en cantidad).
El primer tema es la censura que ha sufrido el blog de Ricardo Gallí. Parece ser, y él lo cuenta muy bien, que su blog ha molestado mucho a un caballero de la UIB de Barcelona, vaya por diox, y que como el blog pertenece en su servidor a dicha universidad, al caballero al que le ha molestado le parece muy requetemal que Galli diga en su blog lo que opina con toda libertad.
O sea que: si tiene usted un blog que depende de la UIB usted – según esta peregrina teoría- debe hacer el “rendez-vous, a los que también pertenecen a ella. O algo así.
El asunto es que don Ricardo ha recibido una llamadita – en este país para censurar se llama siempre por teléfono desde el Generalísimo- de parte de la Universidad, y le han dicho que no era nada conveniente decir lo que uno piensa, y que lo borrara y cesara en sus actividades blogueras en el blog que tiene por servidor las UIB. Ay señor…la moraleja sería facilita: No use usted servidores que no sirvan…
La otra noticia es cuando menos surrealista. Ocurre que al gobierno italiano se le ha ocurrido la peregrina idea de que los blog deben estar “supervisados” ( o sea, hablando en plata: censurados) por un “editor responsable”. Y que si no, no los van a permitir. Y andan pensándose hacer un proyecto de ley para aprobar tamaña estupidez.
Claro; estupidez no tanta. Vamos a ser claritos: cuando los blog empezaron nadie se podía imaginar que sirvieran para decir cosas que el Estado tiene a bien ocultarnos a todos con “muchísima delicadeza”, para que no cometamos la torpeza de enterarnos y pensar por nuestra cuenta. Y joroba.
Joroba que sea así. Que se escriba de temas políticamente no incorrectos, sino incorrectísimos, que se den noticias del barrio, de la ciudad, de la provincia, que se desconocían; que se publiquen fotos molestas, que se informe de un tema en directo. Y que eso, además y mire usted por donde, se lea.
Por supuesto que hay blog que ni informan, ni son veraces, ni son respetuosos cuando escriben sobre algo. Por supuesto que sí. Pero hay un tanto por ciento – que es el que molesta porque ha adquirido respetabilidad, porque no injuria, y sí informa, porque no insulta y sí cuenta, que es el que fastidia tremendamente a los Estados. A esos poderes que nos dicen todos los días cómo tenemos que pensar, qué tenemos que creer, qué tenemos que desconocer, y cómo tenemos que actuar. Cuando nos salimos de la norma, cuando decimos las cosas como son, sin faltar al respeto, molestamos.
Porque somos muchos más.
Vaya desde aquí la solidaridad con Ricardo Galli, y el apoyo a todos los blogueros italianos.
Cárcel para el agresor de Barcelona.
Después de dos días de indefinición y de cierta confusión en quienes leímos la noticia, la fiscalía de Barcelona ha dado orden de detener al individuo que agredió a una joven en el metro.
Ayer pudimos verle al careto al agresor, paseando tan tranquilo por la calle de su pueblo, fumándose un pitillo, hablando con un amiguete, y contestándole a un periodista de un modo que daba grima.
El “pobrecito” no se acuerda de nada porque estaba borracho y no es racista y lo siente mucho. Vaya por Dios.
Por lo que parece, el fiscal no asistió a la vista, vaya usted a saber porqué y ayer se aludía a que la agredida no había presentado denuncia ni parte de lesiones. Y a mí se me ocurre pensar que la agredida bastante tuvo con irse a su casa, la criatura.
No es fácil en España denunciar una agresión siendo menor de edad y extranjero ¿lo han pensado ustedes?…
Tarde reacciona la fiscalía, pero reacciona bien.
El cigarrito se lo fume usted en la cárcel, joven sin memoria.
Pablo Saldaña y sus veintiún mil.
Superadas las 21.000 visitas desde que este blog vio la luz, quiero agradecer
Pablo Saldaña “agradece” a sus visitantes, cuando deberíamos ser sus visitantes quienes hoy, superadas las 21000 visitas (que se dice pronto) nos sigue mostrando con su pluma llena de actualidad y buen sentido las cosas sencillas del vivir.
Felicidades, don Pablo. Pero principalmente felicidades a sus lectores que disfrutamos del lujo de leerle.
Para defender al Rey
Pues verán ustedes…
Quien lea alguna vez esta Bitácora sabrá de sobra que su autora, o sea yo, es republicana. Por una simple cuestión de lógica, pienso que la República es un sistema mucho más democrático que la Monarquía, porque en la República se elije al Jefe del Estado y en las monarquías nos lo dan puesto. También saben quienes me leen que mi opinión es que la monarquía que tenemos es fruto de un pacto y que esto tiene bastantes puntos oscuros para nuestro futuro.
Dicho esto, y reiterando que en mi opinión debería abordarse en consulta de referéndum si España debe seguir siendo una Monarquía o si debe ser una República, tengo yo hoy que hacer una consideración sobre lo que andamos todos leyendo, y viene pasando en estos últimos tres meses.
No me pareció de recibo la portada del Jueves. Eso para empezar; lo dije aquí y lo reitero. No me pareció de recibo que se censurara. Es decir, que se tomara una decisión así de tremendista ante lo que era simplemente una grosera chabacanería para vender más ejemplares.
No me parece de recibo la quema de banderas españolas en Catalunya. Pienso que se puede ser perfectamente republicano e independentista sin hacer el burro.
Tampoco me pareció de recibo la “instancia” del señor juez llamando a declarar al fotógrafo y poniendo en cuestión el derecho del periodista al secreto de fuentes y datos.
No me parece de recibo que el señor fiscal permanezca calladito ante los escupitajos de la COPE. Me pregunto si es que éstos no son constitutivos de delito; me pregunto porqué a unos sí y a otros no.
Y no me parece de recibo la última grosería de Esperanza Aguirre. Más que grosería, memez. De modo que debe ser el Rey quien pida trato humano para un individuo que lleva insultando a todo aquel que no piensa como él dice y además con el apoyo de la Santa Madre Iglesia.
Esperanza Aguirre simplemente se ha quitado la careta y le ha dicho al Rey que le parece de perlas que le insulten, y que la COPE debería tener patente de corso.
Me estoy preguntando si el recital de escupitajos que lanza el señor Jiménez Losantos todos los días, los lanzaran desde una emisora catalana, la señora Aguirre hubiera pedido también “más trato humano” para ella, o por el contrario hubiera dicho que “eso es culpa de Zapatero y una vergüenza “.
Fíjense ustedes que con su memez, la pobre señora ha conseguido que una republicana convencida como yo, escriba este artículo para defender al Rey…
Fermín y yo.
Está aquí a mi lado tumbadito, y con una carita de santo que pa qué las prisas. Es blanco, con motas amarronadas.
Fui ayer a buscarle. Aunque bueno, yo no le buscaba a él exactamente. Iba a por un perro y había visto dos o tres que me gustaban. Aparecían en las fotos con una carita preciosa, tan ricos, tan con pinta de “llévame contigo”, que, efectivamente me apunté sus nombres.
O sea que iba con la chuleta.
Y llegué, bueno llegamos, porque yo sola no puedo llegar a esos sitios, así que como siempre tuve que liar al que siempre se deja liar, con santa resignación cristiana, para que en vez de descansar en sábado viniera conmigo a “buscar tu perro”.
La Residencia de ANAA, es bastante amplia; está alejada de Madrid, pero no es difícil de encontrar, quiero decir que se ve desde la carretera y que sus pabellones aparecen a lo lejos sin posibilidad de pérdida.
Nada más entrar se escucha un concierto y no precisamente de pájaros. Un estrépito de guaus y de carreritas parece decir “chicos, atentos: que vienen a vernos”.
Dentro hay un jaleo que parece desorganizado pero que cuando se lleva allí diez minutos se comprueba que sólo corresponde a quienes llegamos.
Quiero decir que hay un orden completo en lo que se hace, sin necesidad de explicárselo al visitante. El hecho de que cada cosa lleve su tiempo, de que todo requiera unos pasos y de que allí nadie se altere y el bulle bulle de los que vamos parezca no existir para los profesionales que trabajan en ANAA, curiosamente lo que hace es tranquilizarte.
En una media hora pasamos a ver a los perros.
Están en espacios amplios, limpios, con sus historias leíbles y legibles, separados por necesidades, de modo que ninguno estorbe al resto y se les pueda tratar individualmente. Todos los pabellones dan a un espacio abierto donde puedes pasear con el presunto elegible, verlo a su aire, etc.
Yo, inocente, iba con mi chuleta, cuando apareció Irene, y nos dijo que fuéramos con ella.
La profesionalidad se basa en tener tu tiempo a disposición del visitante y en seguir la idea de que lo importante no eres tú, sino el perro. Es decir; si el perro no va a estar cómodo porque tú no lo estés es mejor que elijas otro. Irene ( y todos los demás por las trazas) no desean que tú te lleves un perro, a no ser que tú ( y el perro) estéis convencidos de que ese hecho os va a beneficiar a los dos.
De esa manera, cuando le pregunté por “Maxi”, no dijo nada, pero en el pabellón en el que estábamos se acercó un grandote, nervioso, dando saltos. Yo pensé; es un poco grande para mí…Y en eso me dijo, “este es Maxi, yo creo que es un poco grande…”
Íbamos mirando y en mi cabeza bullían dos o tres que me iban gustando…
Cuando apareció él.
Él estaba un poco más retirado; al llegar levantó las orejas y se quedó mirando, desde lejos. Sentadito. Cuidado que es guapo el capullito, y además lo sabe…
Yo no dije nada.
“Este perro sería ideal, pero le falta una pata”.
El chiquillo debió entender que hablaban de él, porque se levantó y vino con su tranqueo.
Bueno, por probar cómo me manejaba dándole un paseito por allí no perdía nada, ¿verdad?…
Pues la dimos.
Le pareció de perlas al chico, se dejó poner la correa, me miró como diciendo ” ¿para dónde quieres ir, hija mía?”, se paraba cada vez que le decía quieto. Y ya por último se me ocurrió decirle “sientate” y se sentó.
Luego nos enteramos que a Fermín, que así se llama, le habían pegado un tiro en un pueblo de Toledo, y así perdió el animal la pata.
Volvimos por la tarde, claro.
Había que comer, se había hecho tarde y yo quería hacer eso que se llama “evacuar consultas”.
Antes de irse, decidió despedirse de sus amigos, se acercó a dos o tres chuchos, frotaron los hocicos, se acercó a Irene, se acercó a varios voluntarios de la Asociación, y luego nos miró como diciendo: “¿nos vamos ya a Casa?”.
Entró en el coche y suspiró.
Ha dormido toda la noche en su cuna; no ha ladrado una sola vez, es más limpio que el cristasol, y un mimoso de consideración.
¿Me habré traído a un santo?…
No sé, pero creo que esto es un final feliz…









