Parapsicología y cuentos chinos.
Voy a tocar aquí un tema un poco rarito; digo rarito porque ni es habitual de este blog ni creo que lo haya mencionado nunca, pero es algo que leo en otros, así como en algunos foros, y me causa bastante sonrojo la banalidad con que se trata el tema.
Vamos a hablar de parapsicología.
En principio la parapsicología intenta estudiar y analizar aquellos tipos de fenómenos que parecerían no tener una explicación racional del porqué son causados. Eso no quiere decir que tales fenómenos no tengan una explicación absolutamente racional, y solo se trate de dar con ella.
El ser humano desde que tiene capacidad de pensar en abstracto, se ha preguntado por la causa de las cosas, los seres, los hechos; así, tanteando en explicaciones, errores y aciertos, ha ido avanzando. De modo que un fenómeno tan natural como una tormenta, en la época prehistórica, o en la Edad del Bronce, por ejemplo, se consideraba un castigo de los dioses, simplemente porque no se conocía cómo se producen los fenómenos atmosféricos.
Si observamos la historia con atención, veremos que, en etapas de cambio, de inseguridad, de futuro incierto, el ser humano ha recurrido a los dioses, de un modo o de otro.
Y con los dioses, también han llegado una serie de creencias colaterales, muchas veces por falta de explicación de fenómenos extraños y otras por necesidad de creer en algo externo a nosotros, que de algún modo, nos “cuide” en este tan inseguro mundo que habitamos.
Estos fenómenos “colaterales”, que han invadido el pensamiento del hombre, tienen su apogeo en el siglo XIX, pero transitan por todo el siglo XX y afectan al actual.
Ahora bien, aquí empezamos con las diferencias de base, que es a lo que me quiero referir en el artículo.
Es cierto que existen fenómenos para los que no tenemos explicación y es cierto que es bueno intentar dársela; y también es cierto que si no la hallamos podemos decir que “de momento tal hecho, es inexplicable”, lo que ya no es ni bueno, ni razonable, ni sano, y además es una perversión del tema es engañar, asustar, atolondrar y manipular a cuenta de tales fenómenos, o mezclarlos con una síntesis de religión visionaria y aparato teórico salido del último librito escrito ( casi siempre) por un americano que se llama a sí mismo “Padre del Movimiento”, o cosa similar.
Supercherías de este tipo en España hemos tenido a cientos, y aún hay quien sigue meneando la cuerdecita para seguir tirando del asunto, a ver si saca tajada.
Y en la Red, que es a lo que iba, andan proliferando páginas de este estilo, llenando cabecitas de pájaros inexistentes y aturullando a ingenuos que no aciertan a discriminar la paja de la viga.
En lo personal y particular estoy hasta las guedejas de conspiraciones mundiales, movimientos de salvación (siempre a través de pagar no sé cuantos dólares o euros al més), sociedades secretísimas destinadas a irnos asesinando lentamente porque son más malos que un dolor de muelas, para lo cual hay que afiliarse al movimiento contrario, también secretísimo, pero tan buenísimo como el Arcángel San Gabriel, y etcéteras variopintos.
Miren, el mundo de la parapsicología es bastante más riguroso, bastante más científico y bastante más serio que todas esas pamemas y sandeces. A un parapsicólogo que lo sea de verdad, si usted le cuenta que hay una sociedad secreta destinada a eliminar al ser humano, o que se han visto siete extraterrestres en Corvejilla de Abajo, o que se le ha aparecido a usted su tía la del pueblo, solo se le va a ocurrir decirle: “déme usted las pruebas”, y una vez iniciada una investigación de los hechos, lo más que puede decir es: “no hay datos que demuestren que usted miente” o ” la explicación es ésta”. Pero lo que no va a hacer es irse a la Red a poner artículos tipo cuento chino sobre “el fantasma tremebundo de la tía de Manolito”.
No sé si me explico…o hay que ser más clarita…









