Las Fuentes, las Referencias y los Olvidos Voluntarios.
El que conozca este blog ya sabe de qué voy a escribir esta noche.
Pero quería hacerlo yendo un poco más allá del lugar común que conocemos todos, de que efectivamente en la Red hay una tendencia muy habitual a copiar y pegar sin citar ni fuentes ni referencias, y que a eso se le llama ser muy listo.
Y quería ir más allá porque creo que el tema lo merece. Veamos, es evidente que cualquier blogero normalito, sencillo y vulgar no tiene acceso privilegiado a noticias, ni a sucesos de particular calado, y que, por tanto, nos nutrimos unos de otros en buena medida, es lógico y razonable que así sea.
Pero también es cierto que, al final, también aquí se conoce todo el mundo, o al menos se conoce la forma de hacer en cuanto se mira un poco el blog en cuestión. De modo que es muy distinto que un blogero como usted o como yo diga que desde tal dirección se informa de esto o lo de más allá, ponga la referencia y luego haga un comentario, lo cual primero informa y en segundo lugar interesa porque es la opinión del autor del blog, a que copie una noticia, no de una sola referencia y encima pretenda pasar por tipo listo; no mire usted, usted lo que es es simplemente un vulgar copista de cosas que no son suyas, y que no se molesta siquiera en advertirlo, por si las moscas, vaya a ser que descubran que usted lo único que hace es aprovecharse de las fuentes ajenas.
Yo puedo señalarles a ustedes una información de un periódico de Guatemala, pongo por caso, y es evidente que yo jamás he pisado ni pisaré Guatemala, pero no se me ocurrirá decir nunca: “Lean esto sobre Guatemala, directamente y en directo”, porque eso, miren por donde es dar información falsa.
A menudo, cuando esto se comenta o se escribe, la respuesta es que “se me olvidó poner la referencia”; pues puede, pero lo que no se le olvida al que la pone es contar el número de cliks que tiene aprovechando el tirón.
Nadie pide que no se den informaciones que no son de uno, lo que yo sí pido a riesgo de que me llamen borde es que no quieran darme gato por liebre. Porque, a la larga se lee el triple un blog original que un refrito chuleteado.
Martin Luther King: Memoria de nuestra generación.
Entonces no me dí cuenta de lo que representaba para la paz y para un mundo que, justo en aquellos instantes estaba en plena ebullición de lo que sería mayo del 68, la revolución de las flores, el movimiento hippy. Un mundo en el que Che Guevara, el Comandante, sería para luego y para siempre un referente, un encender de velas al escuchar su nombre, un lugar en el que empezó a surgir de una vez aquel entusiasmo, aquella forma de ser, aquella música, aquella primavera, y estaban Sartre, y Camus, y Joan Baez, y “if i were a carpenter”, y Bob Dylan…
Y entonces mataron a Luther King. El defensor de los nuevos humillados y ofendidos de la tierra, el nuevo soñador de un mundo diferente, de un futuro diferente.
A Luther King, que defendía que aquella mujer negra, cansada, pudiera sentarse en el autobús en los asientos reservados “para blancos”. Porque entonces, los negros no podían sentarse donde se sentaban los blancos. Y parece mentira tener que recordarlo. Parece mentira hoy decir que los negros eran el objeto del desprecio y la humillación en esa “tierra para todos” que decía – y sigue diciendo- ser América.
Y lo mataron, sí. Porque prometió la Tierra, la Tierra Libre a los desheredados, a los miserables, a los que nadie nunca escuchó- y sigue sin escuchar- salvo para humillarlos.
A través de su muerte supimos que había un lugar donde habitan los sueños y que se llama Utopía.
Y llegó Mayo, y el Che, y Joan Baez, y Cuba, y las velas, y París, y Sartre, y Camus, y unos años después José Afonso y Grandola Vila Morena.
Entonces, no me dí cuenta, porque yo tenía ocho años, pero fui-fuimos- creciendo con ellos, con su ejemplo, con su entusiasmo, con sus banderas. Y cuando en España nos hablaron del “Desencanto”, a fines de los ochenta, nosotros, los de entonces, que ya no éramos los mismos, cantamos if i were a carpenter.
Preabrileña.
Día muy tranquilo. Pausadamente consciente de que hoy no haría salvo descansar. Cuando no hay no se puede sacar, dice el dicho, y es cierto.
Salvo subir el nuevo número de Alenarte Revista, descanso. Y mañana haré exactamente lo mismo. Levantarme tarde, desayunar despacio, no cansarme. Eso que ahora se llama “cuidarse” y antes era simplemente vivir tranquilo.
Día de calor en Madrid, y el tiempo haciendo cosas extrañas, bajando y subiendo la temperatura exterior casi como la mía, que es un sube y baja continuo. Este tiempo en primavera caracterizado por no saber si has de llevar chaqueta o manga corta es lo que se conoce como la alegría de esta estación y lo que a mí me facilita la posibilidad de gripes recurrentes.
Día también de ultimo fin de semana marcera; amanecerá abril y progresivamente veremos tornar la luz apacible, las terrazas, los cafés nocturnos y los paseos después de la cena. Ya veremos qué nos trae. Hoy, al menos trajo calma.
Lo que no es poco.









