Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

Función Nocturna

 

 

Tardío muere el día. Quiero decir con palabras sencillas que tarda en hacerse de noche. Como un agónico estertor entre vaharadas de calor y aparición de estrellas.

Calor. Las sombras de la calle apenas son el relieve del sudor en la acera.

Hay gente tomando café en las terrazas. Hay un tendedero de ropa blanca para mañana. Hay una pareja que ha olvidado besarse mientras discute sobre quién se bebe la botella que llevan a medias. Cuerpos fatigados de desencuentros. Vidrio en la mirada. Mientras, pasa una moto dejando claro la barbarie de su dueño con los petardazos. Dos vecinos charlan en la esquina un pitillo que aísla del resto de la calle. Las farolas piden auxilio para su sed. Se morirán con el alba en una eterna agonía que nadie ve. Morir de sed o electrocutarse; su forma de pasar la noche de estío. Mientras, ven pasar con jadeos incontenibles al jardinero que, tres metros lejos de ellas, riega los árboles.

Está la ventana abierta y asisto a la función nocturna sin pagar entrada. Cuando termina, me acuesto y desaparecen los personajes de la película sin saber siquiera que actuaron para mí.

 

Julio 22, 2008 - Publicado por alenar | Del vivir habitual | | Aún no hay comentarios

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