Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

El Viaje al Norte: Galicia, Asturias y Vizcaya.- I.- De Madrid a Mondoñedo.

I – De Madrid a Mondoñedo.

 

Esta es la crónica en varios capítulos de un viaje de diez días por tierras de Galicia, Asturias y Vizcaya. Por supuesto crónica subjetiva, sin intenciones de ofrecer nada salvo mi opinión, mi forma de ver, mi manera de quedarme en el paisaje que he disfrutado. No esperen por tanto los lectores nada de ella salvo leer las palabras que, cada lugar, cada encuentro, cada etapa me fue sugiriendo. Apenas está retocada de cómo surgió en el momento, porque me parece que retocar lo que sale en el momento es alterar la frescura de su primera impresión.

Espero que si no disfrutan tanto como yo al escribirla, y sobre todo al estar en estos lugares, al menos no se aburran en exceso quienes la lean.

 

 

 

Salimos de Madrid a las ocho y media de un día con sol y fresco. Las etapas del viaje, hoy, acaban en Mondoñedo, con una primera parada en Urueña, Valladolid.

Buscamos el Museo Joaquín Díaz y las librerías que sabemos que hay, porque a Urueña le llaman el pueblo de los libros.

Urueña es un pueblo pequeño en el que lo que más existe es el silencio. Sol en calles de piedra y vacío. Es domingo.

Es Urueña ancho en amarillos y azul, largo en campos, estrecho en calles, profuso en balcones, tiestos, arcadas. Pero el museo no abre si no se llama antes y además hoy hay una especie de acto, con lo que paseamos sin entrar.

Murallas. Tanto como rodeando la ciudad, en su interior…

Entramos en la Librería de la Música. Un majareta tiene abierto en domingo. Este silencioso y amable personaje hace más por la cultura que cualquier campaña oficial; ¿quién es este librero de Urueña que abre en festivo sin pensar si vende o no?…¿ es de Urueña, se vino a vivir aquí, qué ha perdido o qué ha ganado para permanecer en este pueblo de calles amuralladas, piedra y silencio?…

 

 

 

 

Seguimos camino entre pinos, álamos, campas, verde, amarillo, pardo…Astorga es una entera muralla, y un palacio del Obispo, y una plaza ancha y muchísimos tiestos y luz. Una parada breve y a comer llegando a Galicia.

“A partir de Astorga empieza la morriña”, me dicen. Se dulcifica el azul, matizándose, y aparece cierto gris indefinido a pesar del sol. Se hace más agreste el paisaje, empieza la montaña, por la carretera se aparece el requiebro, el vacío entre roca y senda.

 

 

 

 

 

 

Es bella Ponferrada, el ayuntamiento, las plazas, la luz, el “aire” que se abre. La comida es más de lo que parece y el tono menos del esperable. ¿Porqué hay que dejarle claro al viajero que por darle de comer y cobrarle caro lo que no debería, además se tiene derecho a ser más borde que la grama?…El servicio tarda, porque pedimos chuletas de cordero y deben haberse ido a matar al animalito…

Tomamos café en otro sitio y aquí sí, el café es bueno y el camarero amable: el lugar, sin embargo, pasaría desapercibido por su modestia.

Tiramos para Lugo, que vemos de pasada, y Lugo me sorprende y me gusta; es ciudad con encanto, como Astorga, con raíz, con deje. Solo en coche pasamos por la muralla; piedra y sol de la tarde.

Hacia Mondoñedo al iniciar crepúsculo. La carretera es una pura delicia entre árboles, más luz, más matiz, más Galicia. No sé porqué al entrar me recuerda- sin tener nada que ver- a Cudillero.

 

El lugar en el que nos alojamos es el Hospedaje Seminario Santa Catalina, un edificio del siglo XVIII, amplio, austero, cómodo, barato y lleno de encanto. Paseamos por pasillos presididos por papales retratos, biblias antiguas y documentos de fe.

 

Preciosa ciudad, Mondoñedo; cuestecitas, callecitas, recovecos, farolas de las de hace veinte años…ha descendido la temperatura y se nota cenando los bocatas frente a la catedral. Allí la dejamos, iluminada por una luz redonda y clara que anochece este primer día en Galicia mientras nos vamos a dormir.

 

 

Septiembre 24, 2008 - Publicado por alenar | Viajes y similares | | 4 comentarios

4 comentarios »

  1. ¿Se acabó o es que a mi no me sale lo que falta? me había puesto yo tan cómoda, con mi cigarrito y dispuesta a leer el cuaderno de viaje y ¡zás! se me acabó en el primer día.
    Cómo me gustó esa foto del campo castellano, qué belleza, da como sosiego.
    Esperaré pero ¡muhé! de uno en uno no por favor.
    Un saudito.

    Comentario por tersat | Septiembre 24, 2008

  2. Qué güay, Alena.
    Fíjate, yo vivo las cosas como tú las cuentas. Si las supiera contar así, como tú… uuuuuuhhhhhhiiiiiii….

    Comentario por iago | Septiembre 25, 2008

  3. Alena, me encanta la manera sencilla con que vas desribiendo lo que vez y todas sus consecuencias, me quedé con deseos de continuar leyendo, Amaralis

    Comentario por Carmen Amaralis | Septiembre 25, 2008

  4. Un día de estos te imito y me largo por el mundo, conduciendo otros, a mirar y pensar, y comer, por supuesto.No sé si yo te hable de Ureña alguna vez, de como los rayos de sol la dejan invisible según la orientaación geográfica que lleves. Ese encanto ha desaparecido en parte desde que hicieron las dos nuevas carreteras. llevo años parando en Ureña. La última vez fue en aquel viaje a Maddrid con las niñas, las lleve alli de visita turistica. Como a mi les impresionó el cementerio en el patio de armas…
    Deseando estoy leer lo que tengas que decir de Estaca de Bares

    Casi, casi te perdono que no me llamases.
    Luci

    Comentario por Luci | Septiembre 26, 2008


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