Las conferencias de Esperanza Aguirre y lo despreciable.
Según Isabel Gallego, directora de Medios de Comunicación de Madrid, las acusaciones vertidas hacia Esperanza Aguirre en su actitud en Bombay, son despreciables y quieren sacar beneficio político.
Menos mal que esta señora no me dirige.
Ghost se nos convierte en fantasma.
Leo en una noticia de contraportada una información que salvo para algunos, va a pasar desapercibida, porque no es de estas de las que los periódicos van a poner en primera página; con la economía y la rueda de prensa de doña Esperanza tienen de sobra. Leo que Patrick Swayze tiene cáncer y que parece que éste no tiene solución. Claro, a quien le guste el cine le recordará; yo simplemente quería acordarme de Ghost. Ghost es una película de las que los críticos muy pedantes de cine dirán que es una blandura melodramática y sin interés porque no es cine “comprometido”, y porque además, ¡qué horror!, habla de buenos sentimientos. Y claro, no hay que hablar de eso, sino de cosas muy filosóficas con las que poder poner los ojos en blanco aunque no te enteres absolutamente de nada.
Ghost cuenta la historia de un fantasma al que matan y consigue que se descubra quién es el cabrón que le mata. Y además cuenta una historia de amor que va más allá de la muerte. Y además cuenta que la fe en la bondad, en el ser humano, en la ternura y en la alegría al final triunfa. Lo cual puede ser mentira pero a mí me parece muy bien que existan películas como ésta, como Qué bello es vivir, como Cinema Paradiso, como La vida es Bella, o como algunas otras similares que el lector podrá añadir en su imaginario de cine que calienta el corazón.
Y ahora, Ghost se nos va a convertir en fantasma de verdad porque el cáncer se ha adueñado del papel del malo en la película real de su vida. Pero, aunque no haya final feliz, él debe tener la certeza de que siempre sabremos que está allí, porque ya nos dijo aquello al irse: “si supieras cuanto amor me llevo”… en este caso, también se llevará el nuestro.
No querer enterarse de nada. ( Bombay)
El problema de la pobreza, de la miseria, no solo es que exista, sino la forma de enfrentar que la hay.
A veces indigna escuchar ciertas cosas.
Acabo de tener la desgracia de escuchar a no se si es la presidenta o la delegada, de la cámara de comercio de Madrid, que se ha visto envuelta en los desgraciados sucesos de Bombay, y que, afortunadamente ha podido regresar a España.
Y cuenta la buena mujer su experiencia, que no dudo que habrá sido traumática. Y añade algo que, sinceramente, da grima. Dice, que se refugiaron durante siete horas en un callejón, y que éste “estaba lleno de indigentes y de ratas, un asco”.
Claro; los callejones de Bombay deberían tener flores y camareros con whisky con soda…
Luego cuenta que quisieron antes de eso refugiarse en algunas casas privadas, pero que no les quisieron abrir. Tremendo: a unos empresarios tan importantes. Y no les abren las casas unos desconocidos que están oyendo caer bombas todo el día y que saben que en la ciudad hay más de cien muertos… ¡qué falta de confianza hacia la cámara de comercio de Madrid!…
Esto es lo que hay. Estos empresarios habían ido a Bombay a negociar, a “impulsar relaciones comerciales”, llenitos el corazón de ideas de empresa, negocio en el hotel, “el mejor de la ciudad”, flores de acogida; “nos estábamos tomando un zumo de naranja cuando de repente sonaron disparos, y yo pensé que es que se había caído una lámpara”, dice la buena señora, y se encuentran con un bombardeo, y un callejón con indigentes…”qué asco”…
Esté tranquila la señora, ya está en España, ya no tiene que ir a callejones, y a los indigentes no hace falta que los vea más, salvo en las noticias de Cañada Real.
Juan Marsé, Premio Cervantes.
¡Enhorabuena al Premio Cervantes!…
Se acaba de vestir de gala con Juan Marsé.
Hablar de Marsé es hablar de compromiso, ética, rigor intelectual, ironía, heterodoxia y libertad. De una prosa directa, clara, tersa, en la que cada nombre, cada adjetivo, cada verbo, nombra, matiza y señala.
Hablar de Marsé es hablar de una trayectoria ininterrumpida de complicidad con el decir, con el discurso real de una realidad, social y cultural a menudo vista desde su objetividad crítica.
A Marsé no le haría falta el premio, pero ¡qué falta le hacía a este país que un Cervantes se llamara Marsé!…
Su obra, no solo la novelística, sino la crítica, es una obra en marcha, un testimonio, un afán de inexcusable rigor por explicar y explicarse, sin necesidad de explicarnos, es decir, sin moralinas, sin adoctrinamientos, sin tapujos. Desde el tiempo gris de sus obras Últimas Tardes con Teresa, Si te dicen que caí, hasta sus artículos periodísticos, Marsé atraviesa como una luz diferente, una luz que no se apaga, un tizón encendido las tinieblas en las que demasiado a menudo quieren encerrarnos con un solo juguete; como esa “linterna que rasgaba la noche”.
Afiliaciones
Esto de ser ideológicamente anarquizante y políticamente ni se sabe tiene sus momentos divertidos.
Una lleva bastantes años votando al PSOE, exclusivamente por dos cosas, porque la forma de hacer política de Zapatero y su equipo le parece – en general- bastante acertado, y dos, porque no quiere que en el gobierno esté lo que en España llaman “Derecha”.








