Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

Fantasmas en la Red

 

 

Pues verán ustedes; esta tarde he estado en la Clandestina, o sea la librería de mi librero. Digo del librero de mi librería. Bueno, ustedes me entienden.  Y esto tiene mucho que ver aunque no tenga nada que ver en teoría con estar hasta el mismísimo moño de ciertos virtualismos internáuticos, y de gustar cada vez más de la gente real.

Ya entiendo yo que ustedes se habrán perdido, pero si me siguen encontrarán el hilo.

El hilo que desenrolla la madeja de esta cosa que es ser uno quien dice ser o ser un fantasma.

Mariano, o sea, mi librero, no es un fantasma. Pero hablaba yo con él esta tarde de la cantidad de fantasmas que se encuentra una en la Red. Y coincidíamos en que la mayoría de los fantasmas el problema que tienen es que, o bien se aburren mucho, o bien van de engaña pánfilos.

Y pánfilos en la Red hay más de dos.

Pero, lo que no le dije yo a Mariano, el librero de mi librería, es algo que también andaba pensando. Y es en el silencio ante casos que no denunciamos.

Verán ustedes, ser otro en Red es muy fácil. Ser otro y engañar pánfilos también, si el pánfilo es lo suficientemente idiota (sin perdón) de creerse las garambainas que los aprovechadores de la “panfilez” usan. Pero ser otro y abusar de la gente, tomarla el pelo, marearla, meterse en su vida privada, atosigar, solo se puede (con perdón) si uno se asusta o se deja.

La Red está llena de estos fantasmas. De seres que simplemente usan el ordenador para crear dependencia, para engañar, usar, manipular y -si somos bobos- humillar. Esto es lo que no llegué a comentar con Mariano, en mi librería, que esos casos no se denuncian, no se ponen en conocimiento de la policía, o simplemente y sin más historias, no se manda a la mierda al fantasma y se le coloca en la categoría de spam.

Por eso, con Mariano, al que conocí por Internet, siempre tengo la sensación de realidad, de ser, de existencia, de estar fuera de ese mundo virtual que, en ocasiones, me hace estar hasta el mismísimo moño de zarandajas.

Entre otras cosas porque los fantasmas de Red, esos que siempre son otros, que tienen una personalidad inventadita porque la suya propia es simplemente una suma de complejos, no me acompañarán jamás a coger un taxi después de comprar mis libros, ni me acercarán el bastón sin virtualismos.

 

Diciembre 27, 2008 - Publicado por alenar | Internáuticos y sin Nik | | 2 comentarios

2 comentarios »

  1. Cierto es muy fácil estar en la red, pero a quien le interesa uno? Hay respuesta?
    O es uno mismo, el que entra a escribir o a leerse. Las personas que conozco, a veces no disponen de tiempo, ni para leer como mínimo los mails que reciben, porque se manda demasiada basura.

    Comentario por Antonia | Diciembre 27, 2008

  2. Con la ilusión que me hacía ser fantasma…
    La red da cobertura a muchas actitudes, y no todas buenas, cierto es.
    Besitos/azos.

    Comentario por Mariano | Diciembre 28, 2008


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