Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

Periodismo con mala fe

No pensaba escribir hoy otra entrada en el blog, porque he estado haciendo muy diferentes cosas y las que aún quiero ver; pero miren ustedes, a veces leo cosas que me hacen sentir que vivo en un mundo al revés, o que la sensibilidad ha pasado a mejor vida.

Estaba leyendo la edición impresa de El País, y entre las cosas que cuentan,hay una noticia que me figuro-porque no la he visto por ahí ni siquiera reflejada y ni siquiera como ese estilo de periodismo amarillista que ahora da tanta vidita a los que no saben escribir salvo de las gafas de la famosa y así- ha pasado completamente desapercibida, entre todo lo importantísimo para la vida de cada uno que está ocurriendo. Vulgo las elecciones en una provincia que no es la nuestra.

A lo que voy, leo que ha muerto el hijo pequeño del jefe de los conservadores británicos, que por lo visto el crío tenía una enfermedad de las llamadas extrañas. Bien, el caso es que el chiquillo ha muerto con seis años, y el periodista cuenta un poco el tema humano, porque varios congresistas británicos han pasado por experiencia parecida.  Hasta ahí hay cierta lógica. Pero después llega este párrafo, que es cita del comentarista de The Guardian: “La muerte de[ ....] sirve para recordar que la mala suerte golpea sin distinguir la fama o la fortuna y que nadie sufre su experiencia sin que le deje marca generalmente para mejor .El Cameron del futuro[se refiere al lider conservador padre del niño] bien puede tener más compasión y más determinación que el afiliado joven relaciones públicas de Carlton Tv que era hace una década”.

Con perdón: hay que ser hijo de puta.

De modo que para este pobre desgraciado la muerte del crío es una ventaja estupenda porque el dolor nos hace ser mucho mejores. O sea, que, a ver si se mueren más críos a los políticos porque eso da comprensión  Es decir, que qué bien que se le haya muerto el niño porque así ese “relaciones públicas” aprenderá lo que vale un peine.

El crítico de The Guardian se llama Michael White He omitido el nombre del niño por respeto a su intimidad. Pero a este payaso de White le deberían hacer un monumento a la estupidez y mala baba en pleno centro de Londres.

A eso, le llaman periodismo hoy. Y este señor estará considerado una joyita de la crítica política, y habrá que hacerle la ola, en los juicios que realiza sobre la política británica.

La lástima es que es un miserable.

 

Febrero 26, 2009 - Publicado por alenar | periodismo | | 2 comentarios

2 comentarios »

  1. Tremendo. Tienes toda la razón, efectivamente no tiene otro calificativo.

    Comentario por Pilar | Febrero 27, 2009

  2. Cuando yo estudiaba Ciencias de la Información, al relleno que se le añadía a la noticia se le llamaba background. Pero mucho me temo que esto, por su contundencia, es más bien back-round. Y es que te da un puñetazo…

    Comentario por luis vea garcía | Febrero 27, 2009


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