Bitácora de Alena Collar

Una Ventana donde asomarse

El corazón de los Objetos.

Bueno es volver a lo habitual, aunque sea por el momento. Y eso es lo que esta tarde ando haciendo.

 Aunque el tiempo ha dado un paso no habitual y se nos ha instalado el frío en Madrid, haciendo sacar chaquetas, abrigos, chaquetones y demás adminículos propios de la estación, que, esta vez, parecían definitivamente olvidados en el armario.

Y, sacándolos, se me ha ocurrido pensar en el espíritu de los objetos. ¿Sentirán nostalgia, tristeza las cosas?… la chaqueta de piel, ya antigua, pasada y rozada en mangas y cuello, ¿se asustará pensando si la vamos a desechar por vieja?; el jersey azul marino de toda la vida, ¿tendrá miedo de que le veamos el roto y decidamos tirarlo sin asomo de pena?…

Miro los objetos. No solo la ropa; tengo un azucarero que hace cuatro meses ha ascendido a primer azucarero de la casa, y cada vez que lo cojo para usarlo, se le nota la cara de satisfacción. Vivió muchos años al socaire de los otros dos, esperando su turno, callado y sin protestar, al fondo de un armario, porque sabía que estaba destinado a esperar a que yo tuviera casa propia para tomar responsabilidades; ahora hasta cuando no está rellenito de azúcar, parece más gordo…

Sí. Ha venido el frío, y quizá sea por eso, porque los objetos familiares, habituales, de siempre, también nos calientan el corazón con su presencia cotidiana, como asegurándonos que ellos guardan el espíritu de las casas, hoy que vuelvo a lo habitual, de momento, he querido sacar aquí a estos compañeros; tan olvidados pero tan fieles.

 

Noviembre 5, 2009 - Publicado por alenar | Del vivir habitual | | 3 comentarios

3 comentarios »

  1. Has hecho muy bien Alena. Las casas son más casas en invierno. Salen las cosas de los armarios… y de las casas. Si, me he deshecho por fin de esa chaqueta de cuero, con el cuello y las mangas rozadísimas. Ha pasado el verano colgada en vano. La última vez me dolía desprenderme de ella, pero le llegó su fin.
    Al menos su colega, sigue en tu armario.
    Besos, ahora sí, otoñales.

    Comment por Isolda | Noviembre 5, 2009

  2. Los objetos tienen la cantidad de alma que les hayamos entregado sus propietarios.
    Yo tengo alguno inanes, los pobres, y cualquier día, por la noche o de madrugada, cuando estemos de viaje por algún sueño, cogerán el petate y se largarán. Lo peor del asunto es que no me enteraté de que se han ido hasta dentro de tropocientos mil días.
    Me ha encantado la entrada. Casi para Recreaciones.

    Comment por Amando Carabias | Noviembre 5, 2009

  3. Cuidadín no se pongan en huelga los inquilinos del armario.

    Comment por Flamenco Rojo | Noviembre 5, 2009


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