Caín o el cansancio de Saramago.
Como la cosa ya es que es ya lunes ( cuidado que me ha salido la frase rara…) les cuento que acabo de terminar de leer Caín de Saramago.
Concretamente ayer por la noche. Una aprovecha para leer después de meterse en la cama, con luz suave y a veces la radio al lado, con música a ser posible clásica.
Y Caín es una buena novela, interesante, entretenida, cómplice con el lector, amena. Pero no es lo mejor que ha escrito Saramago.
Vamos a ver; Caín plantea la rebelión del hombre ante un Dios que no entiende. Y lo hace de modo muy interesante. Lo que sucede-o me sucede a mí- es que da la sensación de que el autor a partir del capítulo seis, se cansa, y empieza a correr. Es decir, que el estilo pausado, moroso, divertido y lleno de referencias para que el lector siga por los vericuetos que quiere el autor, de pronto se trastoca. No es que eso se pierda, sino que Saramago empieza a resumir, a cortar los hilos narrativos de modo brusco; para entendernos, es lo mismo que si yo estoy contándoles una película con pelos y señales y de pronto digo: “bueno, luego se enamora de otro, al protagonista le manda una carta que lía todo, dan muchas vueltas y acaba casada con el otro que es mucho más feo”; es decir, que Saramago abrevia la película para dar un final, a mi entender, bastante apresurado. A mí me dio la impresión de que se cansa de su propia novela, de contar peripecias, de que le termina como aburriendo su personaje; que no es aburrido, dicho sea de paso.
Por eso decía que no es lo mejor que ha escrito; es una buena novela, pero me parece que el Saramago de Historia del Cerco de Lisboa le hubiera dado una colleja a este de Caín si hubiera podido.
Hay una percepción lectora de dejadez en el autor, de desgana, de “bueno, ya está, que se publique y me dejen en paz”.
Y comprendo que es una opinión muy subjetiva, pero es la que yo tuve y así la digo. Ahora bien, dicho esto, si me preguntan ustedes, ¿merece la pena comprar la novela?, les respondo que sí.









Pues te haremos caso y la compraremos… Incluso la leeremos.
Comment por Amando Carabias | Noviembre 16, 2009
Estoy pendiente de leer “Caín”, pero tal y como lo describes se parece mucho a la sensación que tuve cuando leí “El viaje del elefante”.
Espero que estés mejor.
Besos
Comment por Mariano Zurdo | Noviembre 16, 2009
Yo estoy de acuerdo contigo. Me pareció con expectativas que van quedando a un lado y al final dices…ah…pero ¿ya está?. Pensé que el planteamiento, interesante, daba para mucho más.
Comment por Cauchil | Noviembre 16, 2009
Acabo de terminar Caín. He leído La muerte de Ricardo Reis, Ensayo sobre la ceguera, El Evangelio según Jesucristo, La Caverna, Viaje a Portugal y El viaje del Elefante. Para mí, lo mejor de Saramago está en Ensayo sobre la ceguera y La Caverna, sus dos grandes novelas alegóricas. Si comparamos Caín con El Evangelio según Jesucristo, podría decirse que es una obra menor, casi un relato, pero creo que tiene una chispa novedosa, que ya le salió en El viaje del Elefante: el humor, que no se lo conocía yo hasta esta última etapa, y una excelencia por ráfagas también novedosa. Tienes razón en los saltos bruscos narrativos, como si le faltara armazón, pero he visto estos saltos como integrados en la historia, que es muy delirante, y su final, extraño. Me gustó. Ahora, que no entendí la frase de JCruz en El País “Saramago ha escrito otro ensayo sobre la ceguera”. No tiene nada que ver. ¿Está cansado? Seguro. Está muy mayor, y tiene prisa por contar.
Un beso, Alena.
Comment por Lola | Noviembre 17, 2009