Casi prefiero que me vayáis leyendo y así os hacéis una idea de quien soy. Aunque si escribo esta presentación es para romper con la manía de Internet de que todos somos virtuales.
Bueno, yo no soy nada virtual. Y además me alegro muchísimo de no serlo, porque si lo fuera sería un nik y los nik no me gustan nada.
Me conocen todos como Alena Collar, porque es mi seudónimo literario. Y como es el que he elegido es con el que firmo siempre. Mi nombre real es Maria Antonia Seguí Collar.
Soy profesora jubilada, periodista y escritora con tres libros por el mundo que siguen su paso, y lo que te rondaré morena. La Casa de Alena , Teatrerías, y Estampaciones. Éste último en editorial Policarbonados, fue presentado en la Librería La Clandestina, y en la Librería Rafael Alberti.
Quiero decir que espero que no sean los últimos...
En Internet pertenezco al Foro Sensibilidades, quiero decir, que se cerró pero yo sigo siendo miembro (y a mucha honra) del Foro, soy miembro fundadora del Forum Letras Libres, y dirijo una Revista cultural y artística llamada Alenarte, que es preciosa y que deberíais ir a ver en vez de estar leyendo esta chorrada. Además, dirijo una Web titulada Otras Lenguas, Otros Paisajes .
Me encanta la literatura, la música clásica, el country, la música Folk y el gazpacho. Me gustan los perros, los caballos, las palomas y las gaviotas.
Me caen fatal los mentirosos, los hipócritas, los lameculos, los pelotas y la "Gente Muy Importante".
Y este blog es o será una mezcla anárquica de cosas que me vayan sucediendo o que pudieran suceder y que me apetezca contar. Para mí escribir es como respirar; no sé hacer otra cosa, así que me invento todos los medios que tengo al alcance para hacerlo.
Ya está bien, ¿no?...
Para presentarme, creo que de sobra...
Pregunto si Victoria Párraga hija del pintor, podría escribirme al correo. Felicidades por el libro.
Alena, ayer compré un libro que hace días recomendaste, Un hombre en la oscuridad, tuviste razón, es genial. Muchas gracias, por aportar su valiosa opinión y recomendar libros que sí valen la pena.
Hola, Alena, quiero comentar tu último post Libros, Feria y calor pero me es imposible. Quería decirte que me ha encantado lo de “mis estampitas” pero todavía más lo de los “aquises”, qué manera más fresca de escribir. Pero nada, que no doy con el enlace para comentar, ¿se debe a un error?, ¿a la política del blog?, ¿a que soy muy torpe?
Porque una vez que pasan tres o cuatro días -no recuerdo cuántos puse- se cierran los comentarios, Miguel. Si no me arriesgo a que me comenten una cosa puntual de hace dos años; y no es cuestión.
Aquí venís no sólo “personas de bien”, sino me temo que otras también, que me llenaban de comentarios articulos antiguos; con esta medida me evito gran parte del asunto. Y para temas “generales” se debe usar lo que tú has usado, la página del lector.
Besos…
Buenas tardes, Alena:
Buscando información acerca de algo que me ocurrió el otro día he dado con tu blog y quería agradecerte, en primer lugar, el artículo que escribiste en marzo de este año llamado ¨Diálogo de sordos¨ -tanto por su fondo como por su genial forma- y en segundo, porque gracias a esta circunstancia he descubierto un interesante espacio, al cual sin duda dedicaré más tiempo para conocerlo mejor.
Efectivamente, hace unos días visité al Dr. Rihawi Hakim, médico especialista en otorrinolaring… ORL, alegría de vivir y comunicación interpersonal eficiente y efectiva, al acompañar a la consulta de dicho doctor a un ser querido que tiene varias patologías crónicas relacionadas con esta especialidad y una nueva que nos tiene un poco preocupados. El lugar, centro de especialidades García Noblejas, Calle del Dr. Esquerdo.
Sin entrar en detalles de la consulta -surrealista- de cinco minutos aproximandamente ni del estado de preocupación con el que me quedé (no así la paciente que es bastante mayor), me gustaría compartir un par de hipótesis acerca de los motivos por los cuales este señor parece sacado de una obra de Beckett, siempre desde el humor y sin ninguna intención de faltarle al respeto, que bastante ha de tener con lo suyo:
-Una mala tarde la tiene cualquiera, también un mal trimestre o un mal año. Los hay que incluso tienen una mala vida.
-Expectativas no cumplidas: El Premio Nobel queda lejos ya.
-Depresión exógena o endógena, timidez patológica, indefensión aprendida o algún trastorno de la personalidad no tratado. A elegir uno o varios de los expuestos.
-Consumo habitual de canabinoides, inhalados o ingeridos en forma de galleta. Esto podría explicar el motivo de tener que repetirle cuatro veces -en mi caso- lo mismo, o el motivo por el cual se queda como ido repasando una y otra vez una letra del informe -concretamente una o, lo que da más sentido a mi hipótesis-, dejando dicha letra sobremarcada en el papel.
-Quería ser neurocirujano, pero la nota solo le dió para ORL.
-Su salario público sumado al de la consulta privada es un montante irrisorio. Tanto tiempo dejándose las pestañas estudiando para esto.
-Falta de sueño (mucha).
-Estreñimiento crónico (también mucho).
-Aburrimiento, también crónico (y sí, también mucho).
-Autoestima distorsionada: Él es médico, ergo un ser especial. No le toquéis, que se contamina.
-Se sometió a hipnosis clínica para dejar de fumar, pero no pudo volver a un estado de total consciencia.
-Es un robot controlado remotamente por la enfermera, la cual, con un mando del tipo de las videoconsolas, maneja al androide desde su mesa. Esta es la posibilidad por la que más me inclinaría, aunque no desprecio ninguna de las anteriores, por ser todas ellas de una base sólida y sentido común que no dan lugar a duda alguna. Faltaría más, oigan.
No obstante, si ya somos con seguridad (social) unos cuantos los que hemos pasado por atención al paciente con la misma cara de estupefacción, no entiendo como se permite que se pase una consulta de manera tan insultante como la pasa este señor. Bueno, como en otros ámbitos, lo entiendo pero no lo comprendo. Iba a decir que todo ello me deja sin esperanza, pero ha sido decir este nombre y se me han puesto los pelillos del brazo como escarpias del doce. Qué mal rato.
Mil disculpas porque entiendo que este comentario no pega aquí ni con cola, pero como he leído en tu comentario anterior, tras unos días ya no se permite comentar en los artículos y me apetecía compartir contigo la experiencia con el doctor de nombre de artista de música rai, por aquello de ¨mal de muchos, consuelo de todos¨ y agradecerte el sentido del humor de tu artículo, pues ha compensado la mala leche contenida como la base hace con el ácido. Entiendo igualmente que se borre el comentario.
Muchas gracias de nuevo y encantado de descubrir tu blog.
Un abrazo.
P.D. Pues es verdad, no había silla para los pacientes, únicamente esa de escay blanco que parece más bien un potro de tortura.
Buenas tardes, Oscar.
Si tu buen humor es tan fino como tu ironía, líbreme el cielo de borrar el comentario.
Y a quien san Otitis se la de, San Otorrino se la bendiga.
Bienvenido a tu casa.
P.D. Por cierto, deseo de corazón que a tu familiar al menos le pongan un tratamiento adecuado.
Hola Alena, comento aquí porque ya están cerrados los comentarios en la entrada Los no difundidos. Pues que me has hehco reflexionar y he caído en que lo he hecho una vez, lo de anunciar un acto de un amigo al que no iba a poder ir (bueno y aunque hubiera ido) y no lo he vuelto a hacer más y me he avergonzado. Tienes razón cuánto más se anuncie más gente podrá ir que a lo mejor ni tenía idea de la existencia de ese escrit@r.
Un saludo
Rosana