El Ritmo Lento de Carmen Martín Gaite

Anduve una semana y un pico con esta novela, Ritmo Lento, que reeditan ahora dado que en su día no tuvo excesiva difusión y se está volviendo a recoger parte de la obra digamos poco extendida de la autora.

Yo no sé si este tipo de decisiones es un acierto o le hace más daño al extinto escritor que favores le da…

Veamos, Ritmo Lento es una buena novela, una reflexiva novela acerca de un personaje que si lo conociera  su padre directo, el Antonio Azorín de La Voluntad, diría que son prácticamente hermanos. Cuenta la historia de un abúlico personaje que reflexiona sobre su entorno y nos cuenta su devenir desde el psiquiátrico donde está encerrado. Esto, le sirve a la escritora para dar un buen repaso a la sociedad española de su tiempo y a sus hipocresías morales. Tiene evidentes aciertos en el estilo narrativo, mantiene la intriga, consigue hacernos asistir – no necesariamente asentir- con interés al proceso mental del protagonista, y que lamentemos su desgracia. Ahora bien, Ritmo Lento no es una excelente novela. Cae en un exceso de psicologismo, de tratamiento de los personajes siempre como «objetos de reflexión», de un gusto demasiado evidente por algo que los narradores del tiempo en el que se escribió la novela tenían casi como banderita; la autocomplacencia en decirnos lo malos que eran todos con el protagonista, y la escasa culpa que éste tenía de meterse en líos. Y perdonen que sea tan clara. Gaite, en esta novela nos presenta una galería de personajes en los que no hay nadie «vulgar y corriente»; o son unos reprimidos, o unos hipócritas de cuidado, o como el protagonista un caso de psiquiatría, o unos caraduras. Y el problema es que existiendo todos estos casos,  la novela no termina de sostenerse. El final también está cogido por los pelos; da la sensación aquí de que la autora de pronto se cansó del héroe y decide acabar con la historia  en un desenlace de folletín.

Cuando terminé de leer tuve una curiosísima sensación que me sucede muy pocas veces, tuve la impresión de que «había estado leyendo» una ficción. Es decir, me di cuenta de que Ritmo Lento no había conseguido que me creyera lo novelado. Y eso, a mi modo de ver es el fallo mas grave en una novela; no ser creíble.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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