El Año Pasado en Marienbad.

El año pasado en Marienbad es una película de Alain Resnais, con guión de Robbe Grillet y  cuyo director de fotografía es Sacha Vierny. Recibió el León de Oro de Venecia en el año 1961.

Robbe Grillet era lo que hoy podemos denominar muy genéricamente un representante de la Francia más avanzada culturalmente en un momento e el que en Francia no todos entendían las nuevas tendencias literarias y del cine. Naturalmente la película en su día fue entendida solo por un sector del público; es decir, que no llegó a las masas que consumían otro tipo de cine.

La película es en blanco y negro, y si hablo del director de fotografía es porque la fotografía de esta es un modelo de expresividad. Porque El Año pasado en Marienbad tiene una construcción radicalmente fotográfica.

No puede ser de otra manera para contar lo que cuenta. Y lo que cuenta no es la anécdota en la que se basa la película, sino todo lo que hay alrededor; la destrucción del mundo que fue nuestro.

Es un mundo de espejos, de silencios, donde nada es lo que es, sino lo que queremos recordar-o no- que fue. El abandono de la memoria y la aparición de la incertidumbre, en cada acto, en cada gesto, en cada palabra. Fotograma a fotograma.

Los cinco primeros minutos de El Año pasado en Marienbad son uno de los monólogos más extraordinarios de la historia del cine. Dando paso a una estructura circular, reiterativa, repetitiva, que se instaura en el relato y que envuelve todo el desarrollo. Y ya desde ese monólogo se inicia también la narración –a su vez circular- de algo que quizá no existió nunca, y el final de la narración regresa al comienzo, reiterativamente. Todo ello encuadrado-nunca mejor dicho- por una continua referencia visual a los mismos objetos, las mismas estatuas, las mismas personas, el mismo jardín, los mismos salones de ese hotel fantasmagórico, que, quizá también es solo un deseo de permanencia delante del tiempo y de la muerte.

 

Resnais hizo una obra maestra de un guión magistral, y aún hoy podemos sentir la incertidumbre, el desamparo y la vulnerabilidad que entraña esta obra; aún hoy sigue resonando esa voz, por los salones, las salas, los pasillos, los espejos. Como si aún sus personajes necesitaran, cada vez que los vemos, que reafirmemos que existieron alguna vez, en alguna ocasión… el año pasado en Marienbad.

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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