“Cerrarlo todo”.

A cuento de un correo de una buena escritora, de la que pronto hablaré por aquí, pienso en su frase, porque es frase repetida por otros buenos amigos que también me escriben y pienso en lo que significa.

 

Siempre que llega julio en gran cantidad de email leo “estoy cerrándolo todo antes de las vacaciones”.

 

“Estoy cerrándolo todo”. Y lo entiendo, y es una frase de lo más lógica. Las vacaciones significan un intervalo, una pausa, un tiempo en el que se clausuran las actividades habituales.  Tiempo de ocio, de playita o de montaña, de viajes posiblemente, de relax, del libro ese que compramos para precisamente esos días, de helados, de copas nocturnas, de cenas con los amigos…

 

Y me encanta que así sea; la gente suele regresar de otra manera en septiembre, o cuando sea que vuelven.

 

Y sin embargo…

 

Sin embargo yo no cierro. Es decir, a mí el verano no me ha gustado nunca, y desaparecer durante un tiempo largo tampoco. No soporto el calor por ejemplo, no me gustan las reuniones típicas del verano, no me gusta bañarme en la playa; la playa me gusta en septiembre, cuando se ha ido todo el mundo y se puede pasear, y está solitaria y se matiza en perla y las gaviotas no están jorobadas por los niños que corren a ver si las espantan, y zurean planeando a ras del agua y hay un contraluz al atardecer que deja una suavidad tan leve, tan matizada, tan transparente como un temblor.

 

No me agrada “cerrarlo todo”, aunque me guste viajar, que me gusta, el mejor verano, mis mejores vacaciones, fueron cuando estuve en Italia, pero no cerré nada, porque para mí las vacaciones son el intervalo, lo que no queda luego; la vida diaria sin embargo siempre permanece, y por eso la llevo conmigo, me otorga seguridad saber que por muy lejos que esté hay un lugar que no se cierra nunca, mi Casa, mi barrio, mis costumbres.

 

Que cierren ustedes bien hasta su regreso, aquí estamos abiertos…

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a “Cerrarlo todo”.

  1. SEBAS IGNA dijo:

    Querdia Alena! creo que no se puede cerrar lo ya cerrado. Vivimos en círculos y por esos círculos rodamos sin cerrar nada, sólo abirendo las posibilidades que nunca vimos a nuestro paso o simplemente reinvenatndo lo ya experimentado o simplmenente recorriendo esos mismos sitios que nos gusta transitar y en los tiempos que nos agrada, como tus playas en septiembre… un paseo que comparto con vos. A mi tampoco me gusta el calor del verano ni la playa de vacaciones!… la prefiero cuando uno puede caminar sobre la arena dejando ese rastro hermoso de las huellas al pasar sin que otros pasen sobre ellas…
    BESOS
    SEBAS IGNA!

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