Relativismos.

Cada vez más soy de la opinión de que la fuerza se nos va en las palabras y muy poco en los actos. Cada vez más tengo la sensación de que nos gusta mucho más decir que hacer, teorizar que actuar. Enfadarnos en teoría que obrar.

Se nos marcha la indignación en redes sociales, charlas de amigos, relatos airados. Pero después nuestra vida diaria no refleja nada de eso, sino la habitual manera de normalidad en la que estamos instalados.

Y no me parece bien ni mal, conste; cada uno hace con su vida lo que puede o le dejan. Lo que me pasa es que siempre me pregunto porqué no nos ocupamos realmente de aquello que con alguna acción nuestra puede mejorar. Cada uno en su ámbito. Es tan fácil y solidario indignarse con lo que ha pasado en Noruega; sin embargo no le paramos los pies en la reunión de vecinos al fascista de turno que empieza a dar gritos, pongo por caso, porque eso “nos complica la vida”. Como eso, cientos de ejemplos.

 

Es una impresión extraña, de enojos virtuales, de enfados teóricos, de solidaridades desde el sofá, y también de relativismo que tira de espaldas. Resulta que se ha muerto una joven que presuntamente cantaba, y como se ha muerto joven, drogata perdida y alcoholizada la elevamos a los altares. La comparamos con Janes Joplin –sin puta idea de quién fue para el movimiento contracultural de los sesenta- y nos quedamos tan anchos sin saber la campaña de marketing que tuvo esta señora. Es decir, que ahora las leyendas lo son por emborracharse en público. Estamos apañados con la modernidad.

 

Sí, irrealidad, relativismo, teoría de saloncito. O que una ya es muy mayor.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Relativismos.

  1. Asunto complicado. A ver si me explico. Tienes razón, quiero decir que ocuparnos/preocuparnos de lo que nos queda muy lejos es fácil. Lo difícil es ser consecuente en casa con los hijos o la pareja, con los vecinos, en la oficina, yo qué sé… Vale, bien. ¿Pero si no nos preocupamos de lo que tenemos al lado, entonces debemos silenciar lo que ocurre en otras partes, aunque nos pille lejos?
    No sé, creo que todo tiene su qué y su por qué, su cómo , su cuándo y su dónde.
    En lo de Amy Winehouse estoy de acuerdo a medias. Cantaba bien, y ha muerto con los años que ha muerto y para ese entorno en el que se mueve era lo que le faltaba para que la conviertan en mito. Su discográfica se hará de oro. Más de oro, quiero decir.

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