El quince eme. Ya no.

Típico escrito que no gustará a quienes no quieren mirar y ver. Aviso por tanto de que si se quieren evitar un sofoco se abstengan.

 

Contemplo sin asombro, ni perplejidad, ni siquiera decepción que el movimiento quince M, se ha estabilizado en una serie de marchas y contramarchas programadas, consentidas en general y hasta pactadas, en las que un premio Nóbel les ha dado su bendición apostólica. Y que muchos quincemayeros se “van de vacaciones”, solidariamente con quien no puede irse.

 

Contemplo también sin asombro que se ha perdido casi completamente la cualidad inicial de ser algo espontáneo, no dirigido y absolutamente distinto.

 

Contemplo con menos asombro aún que en quien debería influir, banqueros y políticos, no ha influido en absoluto salvo para brindis al sol y el aplausómetro de algún ingenuo que se piensa que cuando se está en campaña electoral dará réditos.

 

Con menor asombro aún contemplo que la pretendida marcha sobre Madrid, aunque no se comente nada, ha sido un fracaso: poca gente, poco interés.

 

¿Y ahora qué?…

 

Pues lo de siempre. Nada.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a El quince eme. Ya no.

  1. Pesimista te veo. El 15M es un movimiento de largo recorrido. Nunca he esperado una influencia inmediata. Que Rubalcaba quiera arrimar el ascua a su sardina. Es su último cartucho. Que los bancos van a seguir a lo suyo, evidente. Que los medios de comunicación lo dan por finiquitado, nunca les interesó. Como me he acostumbrado a no esperar nada también te digo que esto no se ha acabado aquí. Como el agua para que la semilla germine, sólo se está empezando a empapar el terreno. Hay que dar tiempo al tiempo.

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  2. Jorge Arbenz dijo:

    Suscribo el comentario de Luis, aunque la cabeza me dice que suscriba la entrada.

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