El Poeta Desconocido: Carl Christen y Schumann

Los destinos de los poetas a veces son curiosos. Unos, pocos y escogidos para eso que llaman la inmortalidad, llegan al Olimpo de ser conocidos por generaciones enteras, leídos, disfrutados, parafraseados, les siguen otros y crean “escuela”, dan nombre a movimientos artísticos, a etapas del pensamiento creativo, y así siguiendo.

Otros quizá tienen su época de gloria; unas decenas de años, tal vez una generación, hasta que pasan de moda, son arrastrados por eso que en cada época llaman la “modernidad” y que no es más que el eterno matar al padre literario y crear –o eso piensan- pensamientos nuevos.

Y muchísimos, los más, la legión restante, permanecen en el más cauto de los olvidos, como si nunca hubieran existido, aunque lo hayan hecho; quizá publicaron en una revista, o editaron un par de libros, o tuvieron varias reseñas en periódicos del momento, pero eso no les dio salvo el instante del amigo afectuoso que les llamó, escribió o fue a ver con tal motivo para decirle eso de “¿lo ves?…tú triunfarás”.

Probablemente hicieron entonces esfuerzos para llegar a creerlo; escribieron más poemas, los enviaron a distintos “sitios de prestigio”, los enseñaron a los conocidos que “pueden valorarlos”…y quedaron en eso. Es decir, en nada, en una sombra más, en otro sueño perdido de gloria, en un trastabilleo de palabras abortadas.

A Carl Christen le estaba quizás destinado este final. Nacido en 1812, firmaba-es un decir- con una modestia infinita en la Hamburguer Blätter für Musik: su seudónimo era: “C”.

Pero era un buen poeta y era amigo de Schumann. Y éste, que también lo era-poeta, digo- tuvo la sensibilidad suficiente de musicar su lieder, “Yo no me marcho”.

Modelo de sencillez, belleza natural, ingenuidad, popularismo culto.

Un poema que habla de las cosas sencillas, de la patria como lugar cercano, local, del amor tranquilo y cotidiano, de la mujer que se quiere: “el cielo más claro y azul/ muestran los ojos de mi amada/”, dice, para expresarnos que no desea ver cielos distintos.

 “Warum soll ich denn wandern/Mit andern gleichen Schritt,/ Ich pass´nicht zu den andern/ Und Liebchen geht micht mit/”

“¿Porqué tengo que caminar/al mismo paso que otros?/ No voy bien con los demás/ y mi amada va conmigo/”.

 

Modelo de sencillez esta primera estrofa, de naturalidad, de expresividad sin adornos. En cuatro líneas todo un pensamiento de vida.

No tuvo que caminar al mismo paso; le bastó con el suyo, humilde y oscuro, ni siquiera reseñado en las antologías, “el amigo de Schumann”; “C”.

Un Poeta.

 

* Con este articulo aprovecho para decirles que el libro ya lo he terminado; ni falta hace decirles que me parece un libro absolutamente imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado a la poesía y a la música. Este es el primer volumen, hay un segundo que ya iré comentando, pero ahora me llaman otros libros. Eso sí, éste es de los que hay que volver siempre.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a El Poeta Desconocido: Carl Christen y Schumann

  1. Gracias, Alena. Me parece que esta serie que estás componiendo es como un ciclo de lieders, así de sencilla, honda y sincera.
    Besos.

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  2. Alena, soy amigo de Fernando “de toda la vida”. Hemos trabajado en multitud de proyectos.
    Cuando le vea, después de las vacaciones, le hablaré de ti y tus publicaciones.

    Un abrazo.

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  3. catherine dijo:

    Me apasiona a mí también esta serie de comentarios que se adentra en los lieders que amo tanto sin saber mucho de los poemas a los que Schubert puso música, respetando sus ritmos. Es difícil hacer coincidir el ritmo de las palabras y de las notas, se oye cuando se traduzca una obra, conservando la música por supuesto, porque el acento tónico cambia de sitio de un idioma a otro.

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  4. alenar dijo:

    Vaya!…pues muchas gracias…
    He disfrutado enormemente el libro.
    Un abrazo.

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