Jaime Siles: Buscando el Signo. “Cenotafio”.

Termino esta tarde de leer un libro que había comprado hace unos meses; ya saben que esto de la lectura no es siempre sincrónico con la compra que hago. El caso es que tenía mucho interés por conocer la obra de este poeta- no había leído nada de él, soy sincera- y no me ha defraudado. Es la antología que con el titulo de Cenotafio ha publicado Jaime Siles.

Naturalmente una antología supone poder leer al escritor que sea a través de la evolución de su obra, de sus temas y de su lenguaje, y si es poeta también de su morfología lírica.

No he querido leer la introducción que se hace de su obra; siempre me sucede que las introducciones siento que me quieren o bien desvelarme tanto los textos que no me permiten el placer de desvelarlos yo, o bien llevarme por unas disquisiciones tan cultas y tan serias que me quitan las ganas de leer. No se porqué siempre tengo la sensación de que en general los prólogos sobran; es como si te llevan a cenar y en vez de dejarte pedir lo que te da la gana se empeñan en que cenes algo determinado.

Bueno, perdonen la digresión culinaria. Yo iba a que he leído por tanto a Siles de golpe. Es decir, metiéndome en sus poemarios y disfrutando de ellos.

 

 

Siles me parece un extraordinario dominador del lenguaje en lo que éste tiene de aproximación al mundo oculto de las esencias. Me explicaré; para Siles el núcleo central del vivir se resume en acercarse al centro de lo no dicho, de lo indecible, del signo que expresa en si mismo, pero justo cuando deja de ser signo para convertirse en presencia. Esa es una labor, por así decir de orfebre. La presencia de los signos es evidente para el poeta, no se trata de eso, sino precisamente de que los signos no son la esencia de las cosas, ni de los seres, y esa esencia es la que oculta el signo.

Ir deslindando los signos-y los hay recurrentes, la nieve, el agua, el aire, las hojas de los árboles- hasta llegar a la ausencia de ellos y en tanto se llega a esa ausencia a su través llegar a la esencia de las cosas es la tarea que, a través paradójicamente del lenguaje-sistema de signos- acomete Siles.

Y es una constante en su obra. Desde su inicio hasta los poemas finales de esta antología. Otra cosa es que el lenguaje cambie a través de los años; quizá para dar una mayor sensación de cercanía al lector, no lo se, en sus últimos poemarios el autor abandona el lenguaje metaliterario y por así decir cotidianiza lo que expresa. Pero la búsqueda es la misma.

El lector común es posible que se sienta más cómodo en los últimos poemas; están dotados de un lenguaje mucho más natural –no digo que el anterior sea artificioso, pero sí es mucho más simbólico- de un “bajar a tierra” en la expresividad. Sin embargo, ya sea ese el lenguaje, o ya cambie la métrica, pasando del verso librismo al verso blanco, atravesando el soneto- que domina de modo magistral- e incluso ejercite el arte menor, el magisterio de Siles sigue mostrando el mundo oculto de ese signo que, en último caso nos lleva al Ser, al Ser del hombre que es Siles, y que durante tantos años y tantos poemas persigue.

 

Un libro que me atrevería a aconsejar a quienes no le hayan leído; lo disfrutarán, con o sin introducciones.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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