Bad time, Hard time.

Lleva una dos días en Madrid y ya anda echándose las manos a la cabeza cuando se dedica a leer algunas cosas.

 Anda por ejemplo el pueblo de Avilés en manifestaciones, y se pensaría que es por cualquier tema de reivindicación económica, y resulta que no, que es que les quiere cerrar el inefable Álvarez Cascos ( iba a decir Cascotes por aquello de la asociación inmobiliaria) el centro Niedermeyer.

La Wikipedia dice que Avilés tiene unos ochenta y cuatro mil habitantes. Y añade que es un concejo de 25, 34 kilómetros cuadrados.

O sea, que Avilés es pequeñito.

Pero vaya, demuestra mayor preocupación por la cultura que los representantes del Foro por Asturias del señor Cascotes a quienes lo de Niedermeyer les debe sonar a cerveza en vez de al nombre de uno de los grandes arquitectos de nuestro tiempo.

 

Por otro lado leía hace unos días que el antiguo teatro Beatriz- muy cerquita de donde vivo- que es ahora una cosa tremenda de restaurante, vuelve a abrir, y la inefable cronista de El País que escribía el reportaje se ponía tan contenta de que exista un restaurante tan suntuoso, importándole naturalmente un pimiento que el Teatro se haya ido a tomar vientos. Nos hacía el recorrido de modo alegre y dicharachero, como si arruinar la vida teatral de un centro fuera una estupenda noticia para los madrileños.

 

Andamos en malos tiempos para los temas de cultura y arte. Quizá porque son los únicos espacios que nos quedan para decir lo que pensamos y eso molesta al Poder, sea del partido que sea. Hace pocos días tuvimos que asistir al sainete del intento de secuestrar la libertad de expresión en RTVE, al más puro estilo franquista. Y lo que nos queda por vivir.

Sí. Lo que nos queda si nos quedamos callados. Es decir, si lo permitimos. No lo se, pero últimamente estoy empezando a creer que las únicas voces libres que van a poder contar las cosas dentro de poco serán los blog. Los espacios libres de la Red.

Contando, claro, con que no nos pongan también la mordaza bajo la excusa de regular quién dice qué.

Duros  tiempos para la Libertad.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Bad time, Hard time.

  1. A veces uno cree que lo sabio es vivir en la sierra, como dijo el poeta:
    “¡Qué descansada vida
    la del que huye el mundanal ruido
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido!”

    A mí me entristece lo que cuentas, pero no me sorprende. Cuando se alborotan los caballos y las carteras aflojan, como una especie de automatismo genético, la cultura pasa al estante propio de cosas inservibles y prescindibles…, porque, efectivamente, son malos tiempos para la libertad, que ahí es donde está el verdadero quid.

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  2. catherine dijo:

    Comparto vuestra opinión. En Francia también son malos tiempos para la cultura y la libertad.

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