Gunter Grass y las ideologías.

Mañana de sábado. Ando leyendo a Gunter Grass, De Alemania a Alemania, un viaje que hizo por su propio país en época de la reunificación.

No he leído otros libros suyos, pero la polémica me la se de memoria.

Me gusta cómo escribe Grass. Y la polémica me parece una hipocresía falsa de una bien pensante sociedad que escondió la cabeza cuando se estaba produciendo la Soah.

Al menos Grass fue honesto al escribir lo que escribió y su ética como intelectual es mucho más evidente que la de otros que andan con componendas.

Me divierte comprobar que Grass tiene por la política-o tenía- una actitud de radicalismo que hoy echo en falta. No le interesaba nada la reunificación porque dice algo que luego se ha hecho realidad; la bolsa de intolerancia, falta de adaptación y absorción sin el menor interés real por los “otros alemanes”, iba a crecer. Creció.

Tenemos una manía de señalizar con el dedo lo políticamente incorrecto para escandalizarnos que nos evita leer a gente tan inteligente como a este alemán.

Una cada día está más harta de clichés.

 

Por otra parte, leo al ínclito señor Llamazares en su Twitter decir una tontería tras otra. Habla de componendas entre el PP y el PSOE. Que las ha habido y serias; ahora, Extremadura se le ha olvidado al chiquillo. Independientemente de eso en España la izquierda tiene un problema y grave desde la II República; nunca ha sabido obrar de común acuerdo. Le ha sido más fácil el cambalache con partidos en su extremo político opuesto que ponerse a trabajar en común.

Dicen- los que quieren que creamos lo que conviene- que ya no es tiempo de ideologías sino de gestores que regulen las cosas de la política. Como esa idea es general podemos asistir al hundimiento de Grecia gracias a los alemanes, y a que aquí gobierne una derecha moderada con el nombre de Partido Socialista.

Prefiero a Gunter Grass.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Gunter Grass y las ideologías.

  1. Yo también prefiero a Grass, Alena. Además, me gusta leerlo.

    Un abrazo.

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  2. No lo dudes, sigue con Grass, algo sacaremos en limpio.

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  3. catherine dijo:

    Es lo que pasa en Francia con Céline e autores que colaboraron con los alemanes mucho menos que Louis-Ferdinand C. El peso de la falta común era enorme en Alemania, aún para los jovenes que tuvieron que participar en la Hitlerjugend sin posibilidad de elegir. Creo que la confesión tardía de Grass no quita nada del resto de su larga vida.
    De toda manera se puede leer a cualquier buen autor a sabiendas de lo malo que fue, leer lo bueno que ha escrito y dejar las obras de propaganda (cuando es el caso, vuelvo a Céline o Brasillach) a los historiadores.

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