Los Dados.

Una se pregunta a estas alturas de la película cuántos realmente indecisos hay a la hora de votar el veinte de noviembre.

Me explico, quiero decir, aquí tenemos una bolsa por así llamarla, de electores que saben que pase lo que pase, o por ideas, o porque siempre han votado eso, o porque no están dispuestos a considerar otras opciones, van a votar lo de siempre. Esos no van a cambiar el signo de las elecciones. Es decir, no parece muy creíble que un votante a machamartillo del PSOE se ponga a votar a Rajoy, ni que uno del PP en las mismas condicones se dedique a darle una alegría a Rubalcaba.

Y entonces los politólogos- o sea, los que viven a costa de teorizar  sobre lo que harán los electores metiendo casi siempre la pata- se dedican a elucubrar sobre la “bolsa de indecisos”.

Parecería que este país estuviera en manos de una serie de ciudadanos que llegan a la urna y tiran un dado, y a ver qué sale. O que escuchan a todos en todos los debates, como si no hubiera habido tiempo en cuatro años de monsergas, chorradas, mentiras y demás, se leen todos los periódicos que pueden, y después van y “valoran”.

Valoran, ¿qué?…

Es decir, que hay un número de españolitos que no sabe qué prefiere, no sabe si está de acuerdo con que se elimine el matrimonio homosexual o si le parece bien, no sabe si prefiere la sanidad pública o la privada, no sabe si está de acuerdo con una paz sin vencedores ni vencidos o si prefiere lo contrario, no sabe si quiere que sus hijos estudien en colegios separados por sexos o no, no sabe si está a favor de las tesis de Ángela Merkel o preferiría una economía más independiente….

No saben nada, carajo. Y son ellos los que van a dar la mayoría a un partido o a otro.

Los del dado.

A esos es a quienes les cuentan las cosas en los mítines, y hasta en los maitines, si se me permite la expresión; que unos y otros se ponen a hablar y parecen curas en el púlpito. Pero a quienes no se las cuentan es al adversario ideológico. Es decir; a mí me gustaría saber cómo se las va a maravillar Rajoy para convencer a esta humilde servidora de nadie de que me debo creer que va a gobernar para todos, después de los despueses. De las hemerotecas y de las barbaridades que ha sido capaz de decir este señorito durante ocho años en la oposición. Pero no lo intenta. Los discursos, igual que los de Rubalcaba, no son para sus adversarios ideológicos; a ellos no les ganan con palabrería. Sus discursos son para quienes van a tirar el dado.

Así que ya lo saben, estamos en manos de unos cientos de miles de dados dispuestos a lanzarse con donosura el veinte de noviembre.

Porque antes, claro, los indecisos no han tenido tiempo de pararse a pensar en qué es en lo que ellos creen.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Los Dados.

  1. Si es verdad que uno de los valores de la democracia es que hace posible la alternancia, si, además es verdad, que todos las opciones políticas tienen sus votantes fijos e inamovibles, entonces tiene que haber y hay una bolsa de… ¿indecisos?
    No, no me lo creo. Hay una bolsa de gente que no dice lo que piensa, porque en este país nadie se fía de las encuentas, ni de que se vaya a guardar secreto. Yo he visto por la calle contestar algo parecido a “¿Y a usted qué le importa a quién voy a votar?”
    Pero en este caso sí puede haber más indecisos, porque probablemente el sistema está más tocado de lo que parece.

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  2. pepe dijo:

    Y no puede ser que sean los únicos que analizan de verdad la situación, y que los del voto fijo somos un poco tontos, no podemos votar al contrrario porque no nos dejan las visceras, asi pues si el mio lo hace mal me agunatare toda la vida. ¡ Como voy a votar a los otros ! que seguro que son peores. Igual que en las dictaduras siempre al mismo, por miedo.
    Lo que esta claro es que esto esta fatal.

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  3. Flamenco Rojo dijo:

    Aunque no están dando la talla…votaré a los de siempre, IU…no es que sean buenos, son los menos “malos”. Jolín, ahora que caigo, que el voto es secreto…se me escapó. Lo siento.

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