No Somos Elliot.

Ando leyendo a George Elliot, que, como imagino que sabrán, era una mujer. Un libro que compré hace ya meses y que no había empezado.

Tiene un prólogo que me he saltado porque era un coñazo que me quería contar el argumento y hasta ahí llego, la verdad. El libro es Middlemarch, llevo apenas unas páginas y de momento me está divirtiendo. Sobre todo la heterodoxia de esta escritora, y su forma de ironía. Naturalmente el libro es un reflejo de la sociedad inglesa desde 1829 en adelante, pero desde un punto de vista irónico excelente. Ya les contaré. El libro por lo demás es un tocho de novecientas páginas, así que si piensan que no voy a comentar nada hasta que lo acabe, van listos; ahora bien, es curioso lo que me sucede con estos libros tan extensos; o bien no puedo dejarlos hasta que los finiquito, o bien no soy capaz de llegar más allá de la página cien, doscientos. No tengo término medio.

De momento me está divirtiendo, que no es poco para los tiempos en que andamos.

Digo lo de los tiempos porque como decía un contertulio de face book, agitas un árbol y salen poetas. Añado que novelistas también. Y desde luego casi ninguno es George Elliot.

Podrían decirme que no lo pretenden: naturalmente. Pero una a veces quisiera más capacidad de autocrítica…

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a No Somos Elliot.

  1. Siempre he creído que cuanto más altas son las pirámides se debe a que su base es muy ancha. Quiero decir, de la cantidad a veces sale la calidad, aunque es cierto que mucha cantidad también entorpece y confunde. Y, sí tienes razón, no somos George Elliot

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