La alegre torpeza de la esperanza.

Imagino que gentes que me leen y conocen mis ideas políticas esperan que de algún modo escriba algo acerca del abandono definitivo de la lucha armada por parte de ETA.

Es fácil ser impulsivo, para lo bueno y para lo malo. Pero en este tema más aún.

En 1975 se condenó a muerte a varios integrantes de ETA y se les fusiló. En ese momento histórico gentes que hoy están y estamos radicalmente en contra de ETA se manifestaron- yo no porque era muy pequeña, pero aquello me pareció entonces una barbaridad- en contra de aquellos fusilamientos.

Quiero decir con esto, que las circunstancias históricas de un proceso tan largo, doloroso y trágico no son las mismas, pero que no hay que perder la memoria, nunca.

ETA empezó durante la dictadura de Franco como un movimiento cultural en defensa de la cultura vasca. Que recuerdo estaba prohibida, censurado su idioma, prohibidas sus manifestaciones culturales, y por supuesto insertas en una idea de España ramplona, vulgar, unívoca y sometida a represión.

ETA entonces obtuvo la ayuda, el dinero, la comprensión y hasta el ocultamiento de una buena parte de la izquierda europea y de la España no franquista en su inmensa mayoría.

De entonces a hoy, ETA se ha convertido en el último reducto del fascismo asesino que intenta imponer bajo las armas sus leyes. Ni ha sabido, ni ha querido, ni ha tenido la valentía de ser de verdad lo que en teoría quería ser; una expresión de la voluntad popular.

Ha ido perdiendo los apoyos del pueblo, de los ciudadanos, de la gente, y hoy de los propios abertzales.

Estorba a un proceso de normalización de la vida democrática, incluso estorba a la propia cultura vasca, porque no la permite expresarse en libertad.

Y tiene 800 muertos a sus espaldas.

Un país no se puede construir desde la sangre porque nacería muerto. Y Euskadi, si un día consigue su soberanía nacional, y saben perfectamente ustedes que yo votaría a favor de ella si hubiera referéndum, como votaría la independencia de Catalunya, debe ser capaz de conseguir esa soberanía mediante la Ley, no mediante las pistolas. Otra cosa es que yo opine que tenemos una Constitución que ya sería hora de reformar en varios apartados, entre ellos éste.

Creo que el hecho de que ETA renuncie definitivamente a la lucha armada es una victoria para quienes creemos que todas las ideas, hasta las más contrarias a la nuestra son defendibles sin violencia por medio. Sin miedo por medio. Sin sangre por medio.

Alguien tenía esta noche la indecencia moral de llamarme torpe por alegrarme de esta noticia:

Jamás renunciaré a la torpeza de soñar un futuro sin sangre.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a La alegre torpeza de la esperanza.

  1. divergencias dijo:

    Comparto punto por punto. Twitteado queda.

    No renunciaremos a la esperanza.

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  2. Claro y conciso. La esperanza siempre es el último reducto de la vida, en este caso brindo porque sea el trampolín hacia ella. Las diferencias entre los seres humanos sólo se deberían dirimir con la palabra. Sé que es utópico, pero es lo que pienso.

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  3. Es curioso, en cualquier caso, que en cuanto mataron al primer francés, se acabó ETA (por lo visto)

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