Latencia.

Domingo noche. Día muy tranquilo, de últimos flecos, esta vez caseros, antes de irme. Leo por encima periódicos digitales y el semanal del País, que a veces compro aunque termino arrepintiéndome porque ahora ya es simple anuncio publicitario con la excusa de hacer reportaje.

Leo por encima digo, y adivino una semana de latencias. Latencias o de pausa, me refiero, todo a la espera de movimientos pre-electorales, movimientos en el País Vasco, consultas a los partidos, latencias políticas con el pequeño bufido de Zapatero a Merkel; que no me parece mal, dicho sea de paso, que parece que al menos va a servir para que esta señora modere sus ímpetus de poner la bota en países ajenos…lo que le gusta mandar a la Merkel, por Zeus…y no solo en su país; siempre que la veo o la oigo tengo la sensación de que va a llamar a los guardias…

Merkel se merecería un zapato de Breznev; lo malo es que andan las rusias más que otra cosa para recibir zapatazos ajenos y no para darlos ellos.

En fin, domingo de otoño y todos esperando que cada cual mueva ficha, yo la muevo primero, me voy a la sierra esperando que a mi vuelta el mundo siga ahí.

Añadirles que ya he terminado a Benet. Tenía Benet una ironía muy necesaria en los tiempos actuales y a mí me divierte leer sus crónicas; ahora, cuando se mete a filosofar, sinceramente me aburre bastante. Vamos a ver, ocurre que Benet era ingeniero; no se rían, que tiene mucho que ver, quiero decir que escribe construyendo un discurso muy elaborado-cuando filosofa- pero con un vocabulario lleno de tecnicismos, según de lo que hable y yo, en vez de seguirle por esos vericuetos pues voy y me lo salto. Qué quieren que les diga…a mi edad no está una para aburrimientos, por muy Benet que se llame el escritor. Y repito que el libro me ha divertido, pero que hay párrafos que parece que los escribía para listos.

Su semblanza de Martín Santos es entretenida, amena a ratos, aunque a mí me ha gustado más la que hace de Baroja. El otro texto, una mezcla de realidad y ficción, a mi modo de ver está truncado; tiene interés pero ni está muy elaborado ni pasa de ser un esbozo sin terminar. El escrito sobre el pintor Caneja es interesante, aunque muy breve.

La conclusión; es de los libros más interesantes de Benet, pero a mí me gustó muchísimo más Londres Victoriano, o el libro que sacaron sobre crítica literaria a escritores en castellano; el que tiene sobre autores extranjeros es más difuso.

 

Otoño y domingo. Pasen buena semana; intentaré contarles brevemente desde la sierra lo que vaya pasando, aunque sea en “píldoras”…

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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