Norte, de Paz Soldán y mi mala suerte.

Mala suerte tengo últimamente con los libros que leo, caramba. No hay manera de que los termine. Me acaba de suceder con Norte, de E. Paz Soldán.

Y no es un mal libro. Aclaro porque creo que merece la pena la explicación. Es un libro directo, conciso, concreto y que narra tres historias que pueden tener capacidad de enganchar al lector.

Solo que a mí en particular no me enganchan.

Nos cuenta tres historias separadas en el tiempo que suceden en México; más concretamente en ese territorio tan difuso que conocemos como Frontera. El problema es que narra tres historias tan marginales, tan al límite de la normalidad que a mí no consigue hacer que me interese sobre lo que les ocurra al final a un pintor catatónico, a un asesino psicópata y a una señorita enamorada de su profesor y que folla muy bien por lo visto, la señorita, digo, el profesor no se sabe aunque parece que también.

Ya sé que me quedo en lo superfluo y que tendría que decir que es una narración sobre los marginales en México, y sobre las vidas al límite, y que el lenguaje transcribe el habla habitual, tanto, que consigue que no me entere de según qué frases. Y que abarca un sector de la sociedad que parece invisible y no lo es; esos que sueñan con el Norte, que es EEUU y que si llegan, cuando llegan, comprueban que han llegado para que el Norte los engulla.

Bien, ya sé todo eso, pero yo me aburro, qué quieren que les diga. Me parece un thriller de novela mexicana en donde va a aparecer dentro de nada Humprey Bogart con el cigarrito. Y no tengo interés en leer vidas tan lejanas. Entiéndanme; a mí, ya fuera de bromas, lo que me parece es que Paz Soldán ha escogido tres ejemplos radicales de marginalismo para demostrarnos que la gente en México no tiene salida posible, y eso me parece bastante maniqueo aparte de aburrido para el lector. Aparte de que ya sin guasas es completamente cierto que el lenguaje está plagado de regionalismos; es decir, de mexicanismos; y digo lo que estoy diciendo; que ese castellano se habla en México pero que en España aparece como localista porque además de no ser el lenguaje habitual está trufado de spanglish. Imagino que decir esto es arriesgarse a que me salgan con que desprecio a los naturales de México, y ya de antemano digo que tienen todos mis respetos, pero que Paz Soldán escribe en mexicano- que está en su derecho-, no en castellano, y que yo hay frases en las que no me entero de qué está hablando, que también estoy en mi derecho de decirlo.

 

Mala suerte, sí, con las últimas lecturas…habrá que afinar.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.