Doce grados y lloviendo.

El cachirulo del tiempo que tengo insertado en mi escritorio del ordenador dice que tenemos 12 grados y lloviendo en Madrid. Es cierto que hace fresquito, y es cierto que chispea.

Hoy es fiesta y se nota en la calle. Menos gente y más sosegada. Además, la lluvia acompaña al recogerse en casita a no ser que sea imprescindible salir.

Miro- como siempre- por la ventana y todo aparece envuelto en gris. Un gris medio neblinoso, con algo de bruma, muy invernal, muy típico y tópico.

Me gustan estos días grises. Callados. Lentos. Estas tarde de invierno sencillas. Me gusta el olor de la lluvia, ver moverse las ramas del árbol de ciudad, por el aire. Me gusta ver pasar la gente del barrio, mirar los faros de los coches; encendidos a destiempo. Me agrada el anochecer de las seis; sí; no soporto el sol de las nueve, prefiero definitivamente el tiempo gris, la suavidad de la lluvia, el recogimiento, la bruma atardecida mientras se va iluminando la acera.

Doce grados y lloviendo: que dure.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Doce grados y lloviendo.

  1. catherine dijo:

    10º, que es mucho. Sin lluvia que ya tuvimos mucha.
    Paseo con el perro con luz de luna llena a recoger ramitas secas para encender la leña de la chimenea cuando haga falta. Aprovecho todavía los colores de otoño. ¡Qué el invierno se acerqué sin prisas! ya me queda mucho tiempo para permanecer en casa.
    Discrepo pero me gusta lo que cuentas mirando por la ventana.

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