Presentaciones y otras cosas.

Dice mi editor que no le disgusta lo que llevo escrito. Lo cual que, miren que me alegró el viernes. Pero yo les quería contar, aunque me temo que confusamente porque tengo sueño, otras cosas.

Ayer estuve en la librería Alberti, en la presentación del libro de Toby Olson, Seaview, a cargo de una editorial nueva, Domaverso. Y hoy en los Diablos Azules, en la de Discordancias, de Editorial Talentura. De Elena Casero.

No voy a contar lo de Elena, porque lo va a contar Carlos Feral, en Alenarte Ámbito Hispano.  Ha sido agradable ver a tanta gente buena; y me explico: en este mundo hay gente que se sube a un globo y no sabe bajarse. Y es agradable ver a gente sin verla subida en globo, la verdad, la primera a Elena. Aunque ahora, si me lee, es capaz de escribir un relato sobre las maneras de subirse a un globo…bueno.

Pero digo que es que lo de subirse a un globo me trae a mí a mal traer, verán; ayer me pasó igual que hoy, que sentí que estaba entre amigos y sin mascarillas. Y eso hace falta. Estoy hasta las perindolas de ir a algunas presentaciones en las que la gente tiene rígido el cuello de la chaqueta y parece que se ha tragado un hueso de melocotón. Y ayer me encantó ver al editor de Domaverso pedir excusas porque “me pongo nervioso”; carape…qué gusto da oír eso.

A Elena también da gusto escucharla. Es lo contrario del egocentrismo. Conozco poca gente tan discreta para consigo misma. Habló seis minutos. Seis. Me daban ganas de decirle que por favor un poquito de por favor…

Así que han sido dos noches agradables. Y más cuando-volviendo al principio- mi editor me dice que lo que llevo escrito le parece potable. Qué quieren…anima para decirle al de la chaqueta roja que haga el favor de presentarse en la novela, todo el mundo al retortero y él perdido…

Para acabar con el día me voy  a leer a Valente, su Diario Anónimo. No haré crítica expresa de él: lo que han publicado son lo que los franceses llamarían “carnets” literarios. No es un diario salvo porque está fechado. En una gran parte es una lista de citas de otros autores, de anotaciones entre comillas. Sirve para conocer qué leía, pero lo que menos aparece es lo que él hace, siente u opina. Hay, sí, opiniones literarias, de arte, pero siempre como “motivo de trabajo”, es decir, copia una frase y añade “para tal ensayo”. Lo mejor, las brevísimas páginas sobre Cuba y Lezama Lima. Al menos leemos una historia, quiero decir, leemos un relato; no una lista de libros que está leyendo. De Valente he leído una antología con versiones, o sea, traducciones que hizo de otros autores; una a veces se pregunta porqué estos libros se consideran de “autor”; es como si un traductor que recree a otros, aportando su propia creación nos largara todas sus traducciones en un libro: yo prefiero al autor en sí mismo.

Su poesía la he mal leído (no tengo libros de él salvo el que digo) y lo poco que he leído me pareció poco menos que de un misticismo esotérico bastante rarito, y perdonen la expresión los ortodoxos. Estas cosas del “ser en sí para sí que en esencia es” o similar, no me interesan ni poco ni mucho. En estos carnets, habla del poeta como del que quiere decir lo indecible, del portavoz de lo oculto; bien está, pero monta una historia filosófica para contarlo que es aburridísima. Yo creo que para escribir no hay que montarse estas pajas mentales, sinceramente. Porque uno acaba en globo.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Presentaciones y otras cosas.

  1. Lo dicho por tu editor sí que es una inyección de vitamina en vena. Cómo me alegro.
    Sobre lo demás completamente de acuerdo en todo, hasta en lo de Valente, del que por cierto, en estos días, he leído que se trataba de un crítico ferocísimo con todo lo que se movía a su alrededor. Parece que tenía un altísimo concepto de sí mismo, el más grande poeta español de la segunda mitad del siglo XX, o algo así.

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  2. alenar dijo:

    Valente se consideraría lo que fuera, sí…y hay una serie de “poetas” de su “talante” que se ocuparon de darle cuerda. A mí me está pareciendo un coñazo. Pero yo no tengo talante, solo leo…

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