Tranströmer: Deshielo a mediodia.

En ocasiones no se puede terminar de conocer bien un libro porque al estar traducido a nuestro idioma, inevitablemente se pierde una parte esencial de él. Esto ocurre sobre todo en la poesía, que, de una forma u otra, ateniéndose a reglas clásicas o creando aquellos espacios de libertad propios del poeta inician un camino distinto. Cuando ese juego verbal en un sentido o en otro nos llega traducido no podemos –a no ser que conozcamos el idioma original- llegar realmente al poeta.

Sí podemos decir si lo que se nos ha aproximado con –generalmente- harto esfuerzo y una intención de re-creación- el verdadero traductor no es el que transcribe sino el que interpreta- nos llega o no.

Toda esta introducción para decir que ayer acabé Deshielo a mediodía de Thomas Tranströmer, último premio nobel de literatura, que escribe, naturalmente porque es de allí, en sueco.

Para empezar decir que lo he leído con muchísimo interés porque no conocía nada de él; siendo sincera ni siquiera sabía de su existencia.

Yo encuentro en Tranströmer un mundo que intenta desvelar acercándose sobre todo al natural, al mundo del bosque, de las montañas, de lo sin civilizar por el hombre; que contrapone a la ciudad como un lugar de alienación, de extrañamiento, sobre todo de no-lugar, es decir, de vacío lleno de sombras que son hostiles.

Encuentro un mensaje muy claro de falta de humanismo en lo no natural, y también un sentimiento de distanciamiento de las cosas; Tranströmer observa y sitúa, aunque no siempre juzgue: es más bien un constatador.

Ahora bien, dicho esto, y admitida su carga ética, necesaria para un mundo como el que vivimos, debo reconocer que a mí su poesía no me conmueve. No me llega su lenguaje, para mí demasiado metafórico- a veces me pierdo en sus metáforas muy poco comprensibles, muy de su mundo personal- y me aleja de él precisamente su objetivismo describiendo. No me siento implicada.

En resumen, es un escritor –para mí- que puede interesar a ciertos lectores que buscan en la lectura un intelectualismo objetivo, que nos relata un mundo para mí muy ajeno; no por el mundo en sí, sino por su forma de contarlo. Y volviendo a lo que decía al principio, quizá la esencialidad de su poesía no la haya encontrado porque al fin y al cabo es una re-creación de ella, pero me parece que la culpa en este caso no es de quien traduce. ..

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a Tranströmer: Deshielo a mediodia.

  1. Mita dijo:

    A mí sí me conmueve. Pero hay otro autor que me traspasa por completo, es danés, Henrik Nordbrandt. La poesía nórdica es un mundo que me interesa bastante, desde que hice un viaje al norte de Dinamarca y pasamos a Suecia; hasta entonces, no había tenido la sensación de traspasar a otro mundo, al norte de verdad.
    Besitos, es preciosa la entrada.

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  2. Siempre que tengo entre las manos un libro de poemas traducido, me asalta esa misma duda. En tal caso me adentro en su mundo con algo de precaución. Quizá por ello cada vez son más frecuentes los libros cuyo texto se ofrece -como el caso que nos ocupa- en edición bilingüe. Aún así, que podamos leer los poemas en sueco no mejora en nada el asunto. Empecé el libro, pero no lo he acabado, quizá por algo similar a lo que cuentas

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  3. Ya sabes lo que dicen: Tradutore traditore.

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  4. isolda dijo:

    En alguna parte comenté lo que tú dices. Es imposible sentir unos versos traducidos de un idioma tan distinto y menos rico que el nuestro. Lo he leído y analizado y saco las mismas conclusiones que tú, acerca de lo que le importa a Transtömer, pero dificilmente lo veo como poesía. Es una pena, porque seguro que los nórdicos lo disfrutarán, pero el resto lo va a tener dificil y bien lo siento.
    Besos y a disfrutar de la sierra.

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