De diversas confusiones.

Anda una un poco en varias cosas, además del dolor de muela con el que ha amanecido; tranquilitos que no parece que sea gran cosa aunque me atontoline algo…

El caso es que ando en distintas cosas, digo. Es uno de esos días dispersos, algo confusos, y casi estoy escribiendo aquí para aclararme. Les cuento.

Lo primero es antes; ando queriendo decirles a ustedes hace días que este viernes a las ocho y cuarto en la Librería Dodó, vamos a presentar el libro de Ramón Montesinos, Ángeles sin Sospecha. Y digo “vamos” porque le pedí a Ramón que me dejara presentarle yo el libro, así de sencillo. Y se lo pedí porque Ramón Montesinos es un Poeta de verdad, un altísimo ejemplo de claridad lírica, y alguien que me gusta muchísimo cómo escribe. Y me hacía ilusión decirlo en público. Ramón, que además de Poeta es una excelente y buenísima persona, accedió a que yo le presentara, junto al editor de Ediciones Crusoe, que es mi Amigo Carlos Feral. Y en ello estamos. A mí me gustaría decirles que, si están en Madrid y pueden, vengan, recitaremos poemas, Ramón hablará de Poesía, y tomaremos un vino con aperitivo. Es un buen plan para la tarde de viernes. La Librería Dodó está en Vallehermoso 33, que es un sitio muy céntrico, que tienen ustedes luego metro para irse a su casa…Y además, no vamos a ser plastas, ni a extendernos horas, ni nada; solo a leer poemas un rato. Como ven, lo del marketing no es lo mío, pero sí el afecto a Ramón y a su magnífico libro…

 

En segundo lugar ando algo pensibaja, que ya sé que es una palabra que no existe. Verán, es imposible no leer sobre las cosas de actualidad, y cada vez me aburren más, sinceramente. Y a lo que me refiero es que decir esto parece implicar que poco menos quien te lee va a llamar a la guardia civil (es una hipérbole). Hace días puse aquí un artículo sobre que no me da la gana que me quiten la sonrisa, y un amigo, Luís Vea, respondió con un artículo que parecía que a mí me tuvieran que llevar a galeras. No iba a decir nada aquí, pero no soy yo si no lo digo; él no pudo comentar aquí porque a los dos días cierro comentarios (es un coñazo que comenten cosas ya antiguas); pero sí quiero decirle por alusiones que yo hablo de mí. Que no creo en el “estado de resentimiento”, y que ya decía que entiendo la situación de quien lo pasa mal; que añadía que a mí la “crisis” me duró más de quince años, así que de eso me  sé hasta lo no escrito; pero añado ahora que estar a todas horas a vueltas con la política me parece un coñazo intragable. Añado que cuando yo comía croquetas desde el dos de cada mes hasta que llegaba la pensión de mi madre no pensaba que tuviera que estar todo el día amargando a los demás contando lo terrible de mi drama, que me harta la pose del “muy preocupado por el tema social” que luego es incapaz –que los hay- de renunciar al ordenador, la tele, el café y el pitillo, pero eso sí “cuanto sufrimos”.

Uno no sabe lo que es no tener dinero hasta que lleva los pantalones remendados porque no se puede comprar  otros, lo demás es solidaridad de café. Y entendiendo lo mal que lo está pasando mucha gente, vuelvo a afirmar mi derecho a pasarlo bien ahora que puedo. Si eso me da la categoría de borde, insolidaria, egoísta e individualista, me la suda: porque estoy donde estoy gracias a mi esfuerzo personal. Y me atrevería a añadir que ese esfuerzo personal en mi caso ha sido el triple que el de muchos que ahora se quejan porque queda muy progre.

Y tres, acabando, seguiré hablándoles de Schumann, Schubert, y algunos temas relacionados, me parece que el tema da de sí. De momento ando leyendo las cartas entre la Gaite y Benet, por cambiar de estilo. Pero estos días quizá me vean menos porque ando también con la Revista.

Día confuso. Articulo variopinto.

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a De diversas confusiones.

  1. Mita dijo:

    Me parece precioso, te entiendo tan bien…Voy a ver si me informo un poquito de quién es Ramón Montesinos, me encantaría estar en Madrid.
    Besos

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  2. Sobre el libro de poesía de Ramón Montesinos tiene buena pinta, por lo que dices. Respecto del asunto de las sonrisas y la crisis, decir que te tengo que dar la razón, aunque entiendo a Luis. Esto parece nadar y guardar la ropa, lo sé, pero me parece que es una cuestión de perspectivas. Sobre todo cuando uno después de venir de abajo, estuvo aceptablemente bien y se ve descendiendo a marchas forzadas.

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  3. alenar dijo:

    Te respondo: Yo también entiendo a Luís, y a tí, y a todos los que están con el agua al cuello. Lo que no entiendo, ni entenderé es que yo,que no estoy con el agua al cuello no pueda decirlo, no pueda alegrarme de estar bien y no pueda decir que tengo todo el derecho del mundo a estarlo. Es decir, es como si porque me duelen las muelas te acusara de que a tí no te duelen las muelas. O porque llevo bastón mirara con odio a todos los que no lo lleváis y me pusiera como un energúmeno cada vez que dijérais-pongo por caso- que os gusta correr… En este país si no te pones desde las ocho de la mañana a pensar que el prójimo es malo rematado, que todo el mundo es una mierda y a leer el riesgo de la prima ( digooo, la prima de riesgo) es que eres borde.
    Pues lo soy.

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