Lectores y modos narrativos. Leyendo a Benet y Martín Gaite.

Leyendo a Benet en sus cartas a la Gaite una piensa en eso que se llama el lector, porque ambos tratan el tema continuamente.

Lo que sucede es que Benet filosofa y Gaite va a lo concreto. A mí Benet me gusta más en sus artículos, relatos de memorias personales y así, que en sus novelas. Tengo la sensación de que no termino de encontrarme con el Benet novelista; Volverás a Región me pareció un coñazo. Es decir, una digresión constante sobre nada.

Pero leyendo estas cartas, que sí son muy interesantes, se me ocurre que eran dos personajes que tenían objetivos diferentes, me da la impresión que a Benet lo que le interesaba de verdad era el aspecto técnico de la narración, y a la Gaite el concreto; o sea, el lector. Y en eso, es decir, cada uno en su especialidad, fueron maestros. Dice Benet algunas cosas interesantes sobre maneras de contar, por ejemplo, habla del lector pasivo, o del lector que espera que la narración se ajuste a “lo que debe ocurrir”, y se pregunta si no será un dogma, pero también dice que otro dogma es cuando el autor “traiciona” ese “debe ocurrir”, porque plantea un nuevo escenario de modo unilateral.

Me parece interesante el punto de vista. Gaite está mucho más por la labor de hacer cómplice al lector de lo que se escribe, de que éste de alguna manera participe. Añado que su libro La Búsqueda de Interlocutor va de eso y es muy ameno.

Es decir, que uno y otra a su manera buscan en el relato no solo el cómo sino el  a quién. A Benet el segundo punto le importa menos; Gaite habla de sus personajes soliloquio, a Gaite no le importa tanto la técnica, y Benet le dice que sus cartas se parecen a sus novelas, un todo mezclado.

Para pensarlo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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