Benet y Gaite : dos maneras de escribir.

Estas cartas entre Benet y Gaite que acabo de terminar, son, cuando menos curiosas.

Es interesante la forma de acercarse de cada uno al lector; para Benet el lector no es importante, es decir, lo que le interesaba es su propio discurso narrativo, por eso su obra fue un eterno luchar con la forma. Para Gaite sin embargo, la forma no parece importar salvo como ropaje con el que vestir lo que cuenta. Lo que importa, para ella es quien lee y la relación que se establece con el texto a través del lector. La búsqueda de interlocutor, como dije ayer.

Da cierta tristeza leer ciertas cosas en estas cartas; cosas que una imaginaba, pero que se confirman: por ejemplo que Benet no fue el mismo para los amigos a partir de su llegada a la “lámpara”. Y que Gaite, naturalmente se lo reprocha porque Gaite sí fue la misma; y que Benet se escaquea como vulgarmente se dice.

No es simpático, es decir, no se hace simpático Juan Benet leyendo esto. Claro que le importaba un ardite, pero quizá a sus lectores no. Y quizá por eso tuvo y tiene muchos menos que Gaite. No porque sea antipático, sino porque hasta para leer algo y que atrape hay que tener cierta sensación de cercanía. Y para Benet, parece, la cercanía con los lectores era repulsiva.

Les recomiendo el libro; una muchas veces se explica mucho más de la narrativa de los escritores leyéndoles otras cosas.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Benet y Gaite : dos maneras de escribir.

  1. Dice un amigo mío que nadie es distinto dentro que fuera. Sólo engañamos cuando vamos de visita, pero cuando la visita se convierte en presencia hay cosas imposibles.
    Me parece.

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