La Sala de Baile y el tiempo envejecido.

Lo decía en un twitter hace un rato, ayer estuve viendo La Sala de Baile, de Ettore Scola. En la TNT.

Es curioso, pensé al terminar, cómo envejecen las películas. La de ayer, en su momento fue una película original, hecha de forma distinta a lo de siempre; no se habla en ella, sólo se ve a los actores/actrices bailar e inter relacionarse entre ellos mientras pasa el siglo por la sala de baile.

Es por eso un reflejo de lo que hemos sido. Pero claro, la película se acaba hacia el año 75, se hizo en el 82, creo. Y sucede que en el 82 aún existía el muro de Berlín, la guerra fría, el Telón de Acero y no había llegado el Sida, el 11M, la globalización y así siguiendo.

Es decir, éramos más jóvenes, más ingenuos y sobre todo no sabíamos la que se nos iba a venir encima. Scola tampoco, naturalmente. Y todos los viejos símbolos que el director coloca en la cinta, la Marsellesa, por ejemplo, el Only You, etc, causan tristeza retrospectiva. Sobre todo las breves notas de Las Hojas Muertas.

Porque, pensaba yo, eso es lo que ha sucedido al final, que a la sala de baile la ha cubierto un bosque de hojas muertas  enterrando cualquier posibilidad de que volvamos a bailar ninguna música.

Ahora, como mucho, podríamos mirar entre cristales rotos los restos de Memory.

                                                                                                  

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a La Sala de Baile y el tiempo envejecido.

  1. Toda la razón del mundo.

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  2. “Le Bal” es una película imprescindible en la historia del cine. Fue arriesgada, innovadora, no teatral a pesar de estar realizada en un espacio cerrado y con pocos actores. Lo teatral no posee primeros planos ni se aprecian los sentimientos bien interpretados. Ganó no pocos premios y reconocimientos.
    Lo que ha envejecido es la narración fílmica actual, no la película. ¿Que parece un contrasentido que envejezca lo actual? No, Alena, no. En la actualidad se tiene muy poco respeto al lenguaje cinematográfico y nos realizan cuatro planos espectaculares pero vacios, como en el inicio del cine. La velocidad de paso de las generaciones ha disminuido , yo diría que alarmantemente. No tenemos tiempo para asimilar los cambios a la velocidad que se producen. Por ello, muchas películas, aparentemente, envejecen por no seguir los cánones impuestos por el cambio de lenguaje o por el tiempo, muchas veces lo hacen ante la banalidad del cine actual y la falta de conocimiento del lenguaje fílmico por parte de los espectadores..
    Rodar hoy una película del viejo Oeste americano es casi un anacronismo: ¿se soportaría la matanza indiscriminada de pobladores autóctonos por el colonialismo?
    El día 21 de junio de 2010, con el título “MILES DE SENTIMIENTOS SIN PALABRAS” y con subtítulo “LA VIDA EN UN BAILE” escribí una reseña en la serie “El espacio y el tiempo en el cine”.
    Te invito a leerla:
    http://elbamboso.blogspot.com/search/label/El%20espacio%20y%20el%20tiempo%20en%20el%20cine

    Un fuerte abrazo, Alena.

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  3. alenar dijo:

    No, si yo no digo que haya envejecido la película, incluso tampoco ha envejecido la narración fílmica que se hace en ella. Lo que digo que lo ha hecho es el discurso que nos permitía entender esa película. Para tí y para mí no ha envejecido tampoco, pero dile a un chavalito de veinte años que la vea. No entenderá nada, ni porqué suena la Marsellesa, ni porqué sale un chulo con pinta de ganster…¿me explico?…Te dirá que ” en esa película no pasa nada”.
    Estoy de acuerdo contigo en la banalidad de la mayoría del cine actual. Y más aún en la hipocresía que destila. Hoy John Waine es un “representante del genocídio”…pero bien que aplaudía a los once años el payaso progre que hoy lo dice cuando llegaba el Séptimo de Caballería a salvar a la chica…Sin embargo una película como Esta Tierra es Mía, te sueltan sin sonrojarse que es una cursilada. Allá ellos, sinceramente. Yo no tengo que dar imagen y en Casablanca cuando suena la Marsellesa me pongo de pie y canto.

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  4. Perfecto, Alena.

    Un abrazo.

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