“La Calma”, de Attila Bartis

Ayer noche terminé La Calma de Attila Bartis. Un escritor rumano, nacido en 1968, que publicó este libro en el año 2001.

 El libro es antiguo, por tanto, y quizá haya perdido un poco de actualidad en el enfoque que se le da en la contraportada, pues viene a situarlo en la Hungría post comunista. Ahora bien, lo que cuenta Bartis es otra cosa.

Para empezar, decir que este es un libro extraño. Está muy bien escrito, al menos para ser exactos está muy bien recreado en la traducción, de Adan Kovacsics, con un lenguaje muy directo y que desde el principio llega al lector, en este caso a mí, y cuenta la historia en apariencia sencilla de la opresiva relación del protagonista con su madre que ha enloquecido pero vive con él, en su casa.

Y digo que es un libro extraño, porque lo que relata es un tema muy tratado en literatura, como la locura, y sin embargo a través del texto lo que se hace es constatar ésta en todos los personajes de la novela.

¿Quiere decir que todos los personajes están chalados, como se dice vulgarmente?…pues sí; es decir, si nos quedamos en los parámetros de lo establecido, sí. Ninguno de ellos tiene relaciones normales con el mundo que le rodea, su mundo es una cárcel interior- y aquí la situación política obra como de metáfora de la personal-, pero sucede que los personajes no tienen conciencia de su pérdida referencial de la realidad, salvo el protagonista, que sin embargo mediante el desarrollo de un complejo de culpa excesivo, hiperbolizado y sublimado, termina por enloquecer también.

Es un libro pues, opresivo, sombrío, que destila pesimismo, con ninguna referencia a un posible futuro, y con una visión de la realidad-a mi modo de ver- absolutamente cerrada en sí misma.

El complejo de culpa, la locura, la alienación de la vida real, son temas que se han tratado en exceso en literatura; digo en exceso porque desde Freud hasta ahora nos hemos pasado la vida queriendo exorcizar demonios interiores y de paso hemos llenado las librerías de mundos desolados. Bien está, puesto que existen. Otra cosa es que a mí en lo subjetivo me tenga pelín harta tanta alma torturada, sombría, dolorida y hasta gimiente. En resumen, como muestra de un tipo de narrativa muy fin de siglo, copada por alienados, oprimidos, malditos, doloridos, es un intento muy interesante porque es original en la forma de contar la historia, porque es cierto que engancha; ahora bien, si me preguntan si pierden algo en no leerlo, les digo que no. Si me dicen que si al leerlo les va a interesar, les digo que sí. Ustedes mismos.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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