Literatura Transitable.

Ando leyendo a Soledad Puértolas, su libro Compañeras de Viaje, que ya comentaré mañana probablemente, pero que adelanto que me está gustando mucho.

Me ocurre con Soledad Puértolas lo que con algunos/as otros escritores/as, y que es una sensación que muchos seguro comparten conmigo, tengo la sensación de lo conocido y transitable. Es decir, es una literatura que sé de antemano que me va a interesar; sé de qué –más o menos, claro- me van a hablar, por qué mundos me voy a mover, y además sé que ese estilo de relatos o novelas lo siento cercano.

Es literatura por tanto y para entendernos que es “fiable”. Y eso me ha dejado pensando en que muchas veces leemos libros que nos interesan a lo mejor muchísimo, pero sin embargo al autor solo le leemos ese libro, o concluimos que está muy bien literariamente pero nos confesamos por lo bajinis que estamos a años luz de lo que nos narra.

Y sin embargo, estos autores/as de lo conocido por nosotros, no son menos que los demás porque nos cuenten las cosas corrientes que nos pasan a todos; al contrario: muchas veces son muchísimo más. Lo infrecuente en literatura puede sorprendernos, puede emocionarnos, puede irritarnos; nos puede atrapar desde luego. Pero lo que se ha venido en llamar lo vulgar, lo que nos pasa a todos, resulta que no solo nos interesa sino que podríamos haberlo vivido. Que nos habla directamente.

Y eso me pasa a mí con Puértolas, con Delibes, con Matute, con la Gaite, con Pla, por citar algunos.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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