Eleonora Giovio y la bilis.

Una se lleva preguntando todo este año qué le ha hecho el señor Mourinho  a la señora o señorita Eleonora Giovio.

 Y voy a explicar lo que digo porque a mí que critiquen al entrenador del Real Madrid me parece de perlas, lo que me parece curiosísimo es la especie de cruzada santa que ha emprendido dicha joven en el País.

Les reto a ustedes a que busquen una sola crónica de tan amigable personaje en la que no critique no ya lo deportivo sino lo que sea del entrenador del Real Madrid. Y diciendo yo lo que he dicho de este grosero señor no creo que se me pueda tachar de subjetiva.

Una lee las presuntas crónicas de esta presunta periodista y sinceramente piensa que es cuestión personal; es decir, no del periodismo, sino de la joven que tal escupe. Y no quisiera aventurar posibilidades, pero se le ocurren las más peregrinas explicaciones; que la tal quiera un rollo con el sujeto y éste la hubiera mandado al carajo, que en Italia se conocieran en persona y se hubieran pegado-en privado, digo-; que tenga complejo de inferioridad por no tener otro puesto en el periódico y piense que insultando la leen más; que no sepa escribir de modo objetivo; porque es que cuando hay una crónica objetiva sobre este señor en el País, buena o mala, no la firma ella.

A mí no me gustan las formas de Mourinho, pero leer a esta presunta periodista me parece asistir a un ejercicio de patetismo teñido de rencor sordo, soterrado, que ni es sano ni consigue lo que desea; porque verán, a mí me pasa que la leo y en vez de pensar “jo, qué bruto Mourinho”, lo que pienso es “ya está la Giovio escupiendo bilis”.

Escribí en una ocasión a la defensora del Lector en el País, simplemente explicándole con respecto a esta dulce joven la diferencia entre periodismo objetivo crítico y mero escupitajo; ciertamente la respuesta fue el silencio; me atrevería a decir que quien calla otorga.

Hoy hay un escrito muy crítico sobre Mourinho, de J.Carlin; muy interesante y muy curioso, que les recomiendo: al lado aparece el escupitajo de la presunta; simplemente comparando se adivina al Periodista que es uno y a la aspirante a nada que es la otra.

Y lo que es triste es que en El País no quieran verlo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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