En Memoria y Alabanza de Antoni Tapies. Artista y Creador.

 No es este un articulo para intelectuales de ceño fruncido; ni tampoco para arrugadores de nariz porque arrugarla queda bien, y ya aviso.

No sé acercarme a la muerte de Tapies sin pensar en el Muro

Guardo desde mi adolescencia una absoluta, incondicional y completa admiración por Antoni Tapies. Por su obra y por su vida. Por su vida porque conozco pocos ejemplos de generosidad intelectual, de compromiso activo, de solidaridad y de decencia. Por su obra porque es uno de los ejemplos más claros en este país tan triste que llamamos España de Creación. De haber levantado la materia, el cuadro, el objeto de arte hasta su más radical libertad: la de Ser, por sí mismo, y en el conjunto en el que se inserta y por ello la de tener significado; la de decir frente al silencio.

No se ha muerto Antoni Tapies: se nos ha muerto en plural a quienes creemos que el artista está sólo frente a un Muro y que su deber y su derecho es decirlo.

Me acerqué a la obra de Tapies con diecisiete años. En no sé qué exposición que había en Madrid. Viendo aquellos cuadros, aquellas manchas, aquellos rojos, azules ennegrecidos, blancos mate; viendo aquellas creaciones hechas de tan distintos materiales conformar un sistema absolutamente organizado, ensamblado, para a través de él decir; viendo la capacidad sígnica del silabario que Tapies desplegaba, sus referencias y alusiones al mundo mistérico, a lo oculto, al Secreto, entendí claramente dos cosas: una, que a Tapies mucha gente no le perdonaría nunca tal apuesta, y la segunda que ya nunca más me alejaría del mundo que revelaba. Porque yo también conozco el Muro.

No se, ni me importa, si lo que hacía era “obra para conocedores”. Yo me acerqué a ella con la inocencia de mi juventud; con el desconocimiento previo y además procediendo de mucha influencia de pintura clásica; entrar en Tapies fue, sigue siendo para mí, entrar en un bosque de luces y sombras, de signos y llamadas, de referencias y disuasiones, de silencios y de alusiones. De ausencias y plenitudes. No he pretendido luego “entender qué quiere decir Tapies”: uno no entra en este tipo de universos vestido de frac; uno entra descalzo. Y cuando camina por él, entiende.

 

Se nos ha muerto Antoni Tapies, y yo estoy de luto.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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