La Mala Sombra del estropicio.

Las cosas que pueden pasar en domingo para complicar la vida a uno, llenarían un libro si nos pusiéramos a escribirlas…

A mí, nada más levantarme, se me ha ido la luz. Después de incontables acciones, las lógicas, subida del botoncito reglamentario, comprobación de que si le subía quedaba una sola parte de la casa en tinieblas y la otra tan ricamente, pregunta a la vecina si ella tenía luz, miradita a ver si estaban todos los botoncicos en su sitio,-acompañada de la vecina-, proposición de preguntarle a su marido por un electricista-porque la cosa era un poco rara y había desenchufado todos los aparatos-, he empezado a revisar una a una conexiones, dado que dudaba de aparición de un electricista en domingo por la mañana, antes del aperitivo y de esas cosas que hacen los electricistas en domingo para no trabajar, ay señor- y he topado con un cable cabrón que estaba dedicándose a joder santamente la luz. Desenchufado el maldito, ha vuelto la susodicha como si dios padre hubiera dicho las célebres legendarias palabras de hágase la luz,- y digo legendarias porque hace mucho que el tal-o sea, dios padre- anda mudito del todo aunque fuera para decir, “pero qué estupideces hacéis en mi nombre, hijos míos”-.

He suspirado ante la llegada de la claridad a mi casa y más en domingo. Porque encontrar un apaña estropicios en ese día suele ser tarea imposible. Lo malo no es eso, sino lo que decía al  inicio; que siempre suele ser domingo –o sábado a la hora de la cena- cuando se joroba algo. Como si las cosas se aliaran para jorobar, digo. A mí se me han estropeado en domingo el calentador, la calefacción, el grifo del baño, una vez la lavadora antigua y hoy la luz.

¿No creen que es mala sombra?…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a La Mala Sombra del estropicio.

  1. Lo de la lavadora y la calefacción es un clásico, por no hablar de la gotera en el piso de abajo, o del vecino de arriba en el baño de uno; pero no un domingo, sino al principio de las vacaciones. En fin…
    Hagamos caso de Alaska…
    (¿Por cierto, le darían hoy un programa infantil en la television pública?)

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