La ley del Aborto y el Ministro. Los radicalismos.

Tengo mis dudas sobre este tema; me refiero a hacerlo explícito, ya que para empezar es un tema delicado, no se puede hablar sobre él de modo visceral ni ligero y tampoco me gustaría alentar a los radicales de una opinión u otra. A los que ruego que se abstengan de opinar-digo, a los radicales-, pues no es el tono que me interesa.

 

Pero me parece que sí es bueno dar mi opinión sobre el tema del aborto y algunas cosas que se están diciendo.

 

Estos días se está hablando mucho de lo que ha dicho Gallardón de que en este país hay una violencia estructural sobre las embarazadas. Esta opinión del ministro viene a cuento de la nueva ley del aborto que, al parecer, va a sacar el gobierno. Parece que el ministro quiere que las menores de edad tengan que “consultar” con sus padres antes de abortar.

Aquí evidentemente se mezclan los temas cuando se opina.

Para empezar- y espero a la guardia civil- es cierto que esa violencia estructural existe, y si los opinantes leyeran con cierta tranquilidad, muy probablemente lo que el ministro está diciendo es que a una mujer embarazada se le ofrece dado el panorama de trabajo, de falta de recursos económicos en algunos casos, y de falta de apoyo estatal- conciliación verdadera, no solo de ella sino de su pareja, por ejemplo-una situación bastante desesperanzada a la hora de tener hijos y que, eso, a veces, puede llevar a la solución del aborto.

Si las condiciones que esperaran a cualquier mujer embarazada fueran más fáciles, probablemente en algunos casos-no en todos, naturalmente- no se produciría el aborto.

En segundo lugar, estoy leyendo a cuenta de lo de las menores, barbaridades de uno y otro signo; la de que los padres son los más indicados para aconsejar, por ejemplo, es una barbaridad de quilates. Basta irse a un instituto y comprobar las inexistentes relaciones de confidencialidad que hay entre padres e hijos en muchos casos; ni les quiero contar cuando se trata de familias desestructuradas, con problemas sociales, etc.

Pero por la otra línea de opinión también escucho o leo barbaridades como que “ellas tienen derecho a decidir solas”. Me paro y pienso en una cría de catorce años, dieciséis, que se ha acostado una noche de juerga con el compañero de instituto y que “no le viene la regla”. Por mucho que quieran las ( y los) feministas de este país a los catorce años no se es adulto; se es un crío. Y no se tiene preparación, ni se sabe qué hacer, y uno/a se asusta, y lo fácil es recurrir a los amigos de la pandilla a los que les pasa lo mismo. Quiero decir con esto, que a mí sí me parece que las menores de edad necesitan recurrir a alguien adulto para contarle que están embarazadas, que no saben qué hacer y que-sobre todo- tienen miedo. Ahora bien; creo que no siempre deben ser los padres a quien se debe recurrir, porque a veces no se puede. Creo que es necesaria una ley que añada por ejemplo “los padres o en su defecto un adulto de confianza de la menor”.  Porque a mí lo que me parece es que “ellas” tienen derecho a que se las escuche, se les ofrezca una salida digna- que en unos casos será el aborto y en otros no- y se las ayude.

Esto es lo que quería decir. Porque el tema creo que merece mucho más sosiego que el insulto desde una posición u otra, porque no hablamos de objetos, sino de posibles vidas; tanto de quienes van, o no, a nacer como de sus padres. No me parece que las descalificaciones en uno u otro sentido añadan nada al debate, salvo radicalismo, estupidez y ruido.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Del vivir habitual. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a La ley del Aborto y el Ministro. Los radicalismos.

  1. Bien por lo sosegado del enfoque. Bien por la ironía sobre las razones de la violencia estructural que en este país se ejerce para propiciar abortos. Me temo (bueno, tú lo sabes bien) que el Sr. Gallardón no hablaba de esa violencia estructural que tan bien describes y que, entre otras muchas razones, está causando la política propiciada en el mundo mundial por sus correligionarios políticos (más o menos). Bien por lo del asesoramiento de un adulto, pues a los 16 años nadie ha madurado.
    Sólo un detalle, según la propia redacción actual de la ley, a los 14 y a los 15 años es obligatorio el consentimiento paterno. Sólo no es exigible a partir de los 16 años. El asunto, la verdad, me parece que se ha exagerado. Me explico. Si la relación progenitor/hija es normal y/o buena, la hija hablará con la madre y el padre. Seguro, completamente seguro. Si la relación con sus padres es mala o nula, dará igual, aunque la obliguen no dirá nada, y es posible que (en caso de recibir consejo) optara por hacer lo contrario de lo propuesto por su madre o su padre.
    Además en caso de dudas existe la píldora del día después (lo digo por lo de la noche de juerga).
    Y ya cierro: aborto-economía-educación es un conjunto que normalmente va muy unido.

    Me gusta

  2. alenar dijo:

    menos mal que se ha pillado la iroía, carape…digo,sobre el inefable…
    Y en el resto, de acuerdo.

    Me gusta

  3. catherine dijo:

    Después de leerlo todo, texto y comentarios,aplaudo y solo añado que el Frente nacional dice que en Francia la Seguridad social no debería pagar los abortos de comodidad. ¿¿Abortos de comodidad??

    Me gusta

  4. Mita dijo:

    Se supone que las leyes van detrás de la realidad, que sirven para solucionar/legislar situaciones y darle un buen fin. Sí, es sobre todo una cuestión de educación cuando se trata de menores, menores a los que afectarán unas leyes hechas por adultos. Es una discusión distrayente y vacía desde mi punto de vista esto de avisar a los padres, pero sí está bien eso de añadir o persona de confianza, pero vete a saber qué persona es de tu confianza cuando tienes 15 años.
    Son las escuelas, las olvidadas escuelas sin medios, el camino de la formación.
    Y sería bueno oír -saber “oír” testimonios directos de los más jóvenes. Y preocuparse por el tema a fondo.
    Yo vivía con mi chico con apenas 21 años, a los 23 estaba embarazada y feliz. No hizo falta que nadie me lo dijera, desde los primeros días me sentí diferente, con una serenidad y una sensibilidad distinta. Jamás se me ocurrió no tener a mi bebé y no teníamos nada, absolutamente nada. Una de mis mejores amigas ha abortado dos veces, porque no vivía con el futuro padre, porque no sé qué de una noche …No le crea ningún problema de conciencia, ni traumas, ni nada.
    Clemens, una amigo mío alemán me llamó un día por teléfono para que fuera a verlo a Freiburg, entonces él tenía 29 años. Cuando llegué a su casa, me encontré algunas cosas amontonadas en la puerta lista para la mudanza. Su chica se marchaba, había abortado y ni lo había consultado con él. Clemens lloraba a mares contándomelo. ¿Son ellas las que debe decidir solas?
    Utilizar el tema del aborto como arma ideológica me parece repugnante -por cualquier parte.

    Besillos

    Me gusta

  5. francisco gomez dijo:

    Pues solo decir que Amando y Alena han dejado muy claro el tema y solo añadir que en este país el hablar sosegado no se practica asiduamente y en eso la oposicón que ha efectuado el PP en estos ultimos años,tiene mucha culpa,mucha
    P.D.Gallardín a mí nunca me ha defraudado y nunca me ha convencido,nunca
    Saludos Paco

    Me gusta

  6. Araceli dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo, Alena. En la situación que estamos las mujeres (no ahora con la crisis, viene de mucho antes) quedarte embarazada es casi lo mismo que quedarte en el paro. La cosa va más allá, estar en edad fértil ya es en muchas ocasiones motivo para que no te den trabajo. Hablamos de abortos pero hay muchas mujeres que ni siquiera ser plantean tener un hijo o más de uno por lo mismo, aún deseándolo. Tal vez, si las cosas fueran distintas, tendríamos más hijos y menos abortos.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.