” Y tú, ¿ cómo escribes?”… Respuesta a una comentarista.

Algunas cosas por contarles aquí, que se me van acumulando, tenía hace días y tengo hoy, así que a ver si me pongo al día.

Ya puse aquí el letrerito el viernes creo, de que había terminado el novelorio. Hoy puedo decir que ya lo he corregido. Y al hilo de esto había un comentario que preguntaba algo así como que cuál era mi manera de escribir…

La verdad es que resoplé un poco al leerlo; no por el comentario, que me encantó, sino porque pensé; “si me pongo a contarlo me enrollo y hago otro libro”…pero bueno, sí me gustaría responder sintetizando.

Yo suelo escribir a partir de una idea visual. Es decir, o bien “veo” una escena aunque no sea físicamente sino en mi cabeza, o bien veo algo realmente, que a menudo no tiene la menor trascendencia, y eso me lleva a imaginar un escrito. La mayoría de las veces es un relatillo, que no tiene porqué guardar relación con lo visto, sólo lo desencadena. Y normalmente lo escribo directamente en el ordenador.

Ahora bien, salvo Teatrerías, que tenía los textos hacía tiempo y fue ir recopilando, todos mis otros libros publicados se han empezado en Cuaderno y con bolígrafo, rotulador o pluma, que por cierto me regala mi hermana precisamente para eso… Y en el 95% de ellos se han escrito a mano y después se han pasado al ordenador. El otro cinco por ciento han sido añadidos, correcciones que he ido poniendo a medida que los pasaba al ordenador.

De hecho la medida de si un escrito es base de un próximo libro me la da que, cuando lo empiezo a escribir, de modo inconsciente cojo un cuaderno. Suelo partir de lo que les decía; ahora bien, yo no sé nunca cuando empiezo dónde me va a llevar la narración. Quiero decir que yo no digo por ejemplo “voy a escribir sobre las formas de la soledad”, o “sobre las casas y los recuerdos de un viejo que ha vivido en ellas”; no, a mí me viene una frase y tiro del hilo y voy enredando o desenredando la madeja a partir de la frase y la visualización.

Corrijo poco, salvo detalles de coherencia interna; me pasa que siempre pienso que re-elaborar algo es perder frescura; es verdad que, si corrigiera más igual pulía más el estilo, pero creo que mi estilo, si lo tengo, es precisamente esa falta de corrección formal.

Hago digresiones porque en relatos largos, cuentos, novela o en el invento extraño que fue La Casa de Alena, me gusta que el pensamiento fluya libre; no creo en la novela o el cuento como cosa ortodoxa en la que si escribo que “eran las seis de la tarde y Juanito dormía la siesta” haya que explicar qué hizo antes. Porque a mí lo que me interesa es que en ese momento duerme la siesta, por poner un ejemplo.

Todavía no me he librado-aunque voy camino de ello- de algunos tics narrativos; tengo que aprender que en una novela o en un cuento puede suceder cualquier  cosa; a ese respecto quisiera decir que he aprendido muchísimo de Juan Guinot y su última novela. Pero en ese camino soy aún un poco tímida.

 

Por lo que les decía antes de que nunca se dónde me va a llevar un escrito cuando lo empiezo, es por lo que, tampoco sé al empezar cómo va a acabar, y ni siquiera qué desarrollo va a tener. Es decir, yo voy inventando a medida que escribo.  Por ejemplo, en Estampaciones, hay un relato, “mañana no irá al concierto”, que a mí es uno de los que más me gusta, que tuve que darle un final porque veía según lo escribía que se podía convertir en una novela corta y no se trataba de eso, claro.

 

Sin embargo casi siempre una de las primeras cosas que tengo seguras es el título de lo escrito. En todos los libros que he publicado tenía seguro el titulo desde sus inicios.

En Torrelaguna escribo entre las doce y las dos, antes de comer y  por las tardes. En Madrid escribo de noche. La novela que acabo de terminar la di por acabada a las cinco de la madrugada. Me gusta escribir con música clásica; Bach, Schubert, Schumann, Raschmaninov. La música no sólo es compañía al escribir, sino que me hace escribir mejor, es como si las notas me llevaran de la mano. Eso sí, tiene que ser música clásica y no vocal. El final de La Casa de Alena lo puse escuchando el Adagio de Albinoni. El final de Estampaciones fue acompañado en el último cuento de un romance anónimo del XV, que emitía en ese momento Radio Clásica. Y el final de El Chico de la Chaqueta Roja vino acompañado de las suites para cello de Bach tocadas por Casals. He escrito al lado de grandes maestros de la Música y siempre me ha parecido que se sonreían con ternura viéndome…

 

Bien, pues ya está la respuesta a lo del “y tú ¿cómo escribes?”…tengo que decir ya que estamos que me he divertido muchísimo contestando. Espero que ustedes no se hayan aburrido…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ” Y tú, ¿ cómo escribes?”… Respuesta a una comentarista.

  1. Salvo en los horarios, ¿cómo es posible que dos personas se parezcan tanto a la hora de escribir? Alucino, en serio, alucino.

    Me gusta

  2. Pues muchas gracias Alena, no solo no me he aburrido sino que me es muy útil saber las costumbres, las preferencias para a su vez entender las mías.

    Por cierto, me acabé la semana pasada Estampaciones y me gustó mucho, tengo mis “estampas” preferidas que comentaré en una reseña conjunta que quiero hacer del libro de Juan Guinot y del tuyo junto con otro de relatos.

    Salut

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.