Macro aplausos. ( festivales literarios y similares)

Al hilo de una excelente frase de la editorial Yalodijo Casimiro Parker sobre el presunto día mundial de la poesía que algunos se han inventado que es mañana, respiro bastante aliviada.

Porque dice que “no haremos nada especial porque para nosotros poesía es todos los días.”

Y le respondo que menos mal, que está una harta de los días mundiales.

Sobre todo en literatura. Para estos eventos se suelen conformar actos macro megalómanos en donde ochopotocientos aspirantes a brillar como poetas lanzan sus  gorgoritos al aire en sesiones donde hay humo, bebidas espirituosas, y rimeros de folios que, suelen quedarse luego un poco churretosos. Lo que no suele haber es literatura. Porque expeler poemas a mil por hora para dar cabida a los ochopotocientos suele ser trabajo agitado. Y nunca con el reposo necesario para elaborar antes lo que se va a expandir por el aire a menudo demasiado cargado del salón habilitado, disco, pub o similar; pero el caso es figurar y decir y que el aplausómetro funcione bien.

Aburren. Al menos a mí.

Una no quiere figurar. A ver si me entienden. A una no le interesa mezclarse con todo el zurriburri de poetas, poetitas, poetimalditos o poetipedantes que toman la poesía en vano, como modo de estar, no de ser, como modo de reconocerse, auto jalearse, fagocitarse y hasta arder en una pira a mayor gloria del “me han dicho que era muy bonito”.

Una escribe. No sabe hacer otra cosa. Y en ocasiones comparte lo que escribe con otros. Pero sin zarandajas. Con luz clarita, con gente  a ser posible sentada en silla, con eso que se llama sobriedad y elegancia en el espacio habilitado. Aunque no esté de moda, sin celebrar el día de, ni esperar que le pasen la mano por la espalda otros aspirantes a no se sabe bien qué; porque una no aspira a nada salvo a poder seguir escribiendo, y a su derecho a aplaudir lo que le gusta y a no aplaudir lo que no le gusta aunque esté de moda.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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