Dickens y la vida personal.

Ando leyendo la biografía de Dickens, aunque aún me queda un poco para terminarla, y ayer al hilo de lo que se cuenta me venían al paso algunas reflexiones.

La primera, lo difícil que es en realidad conocer a alguien, y más si es un personaje público. El biógrafo, Ackroyd, que es muy ameno contando, no se limita a hacer un libro de estos pedantes de hagiografía y de aplauso, sino que nos va contando no sólo el proceso de escritura del autor sino también su vida personal; que tiene muchísimo que ver en este caso con su obra literaria.

Dickens pasó una infancia de penurias tan desastrosa como la de David Copperfield, que, dice el biógrafo que es un simple trasunto suyo. Tenía un padre estafador, pedigüeño, tramposo, que los llevó a la ruina en más de una ocasión, estando incluso en la cárcel. Y la sensación de miedo, inseguridad y temor al futuro la vivió el autor desde pequeño, marcando toda su obra; fue además un personaje con obsesiones que le marcan desde la infancia; los niños pobres, la miseria, los niños muertos, la falta de amor familiar.

Todo eso se ve en sus personajes. Pero además el biógrafo nos explica la falta completa de amor en su matrimonio; nos retrata a su mujer- mera paridora de sus hijos, siempre enferma y a la que Dickens llega a despreciar- y a la vez nos relata cómo en sus obras precisamente el amor familiar está muy bien representado, por ejemplo en sus cuentos de navidad.

 

Es decir, que parecería que no siempre se puede separar la biografía personal de un escritor con sus libros.  Y esto me parece interesante, porque hoy vivimos el auge de la tendencia contraria, que dice que lo importante es la obra; pero al hilo de eso es de donde me sale la reflexión; ¿y la obra no es muchas veces el reflejo?…No se si se puede separar tanto autor y obra cuando leemos algo. No me refiero a ninguna deleznable calificación moral de tipo “es un tal, por tanto despreciable en su literatura” o “ era buenísimo, por tanto sus libros excelsos”; no, me refiero a que la vida personal de uno inevitablemente creo que marca lo que uno escribe, para entendernos. Otra cosa sería hablar de la necesidad de que este hecho no haga que uno se dedique a enviar a las imprentas suspiritos o diatribas sin mayor excusa que el   “cuento lo que me pasa”.

 

Seguiré con alguna otra reflexión sobre esta biografía; lo merece.

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Dickens y la vida personal.

  1. Es que normalmente los escritores (y más en la época del realismo, cuando escribe Dickens) beben de la realidad y pocas fuentes tan próximas y conocidas como la propia vida.
    Ciertamente tienes razón y a veces no sólo es imposible aislarse de la propia biografía, sino que ésta ayuda.

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