Diversas lecturas de Dickens: A propósito de su biografía.

Ayer, además de estar bastante tranquilita en casa  y hacer poco de casi todo, acabé de leer la biografía de Dickens de Ackroyd.

Es un libro que tiene varias lecturas a mi modo de ver; es decir, que, para empezar no agota el sentido de lo que dice en una lectura lineal, como una simple biografía. Naturalmente que nos cuenta la vida de Dickens, cómo su infancia fue miserable, presidida por un padre que se gastó lo suyo y lo de otros, que contrajo deudas, que estuvo en la cárcel, sus inicios como reportero, sus primeras obras, hasta llegar a su posición privilegiada de autor querido y respetado por la gente. Y aquí me detengo porque una de las cosas muy interesantes de este libro es la idea de que Dickens se pasó la vida con una tremenda inseguridad por si no le querían. Por eso por ejemplo hace lecturas en público de sus escritos, para recoger el cariño de la gente; pero otra de las ideas esenciales del libro es la sensación de Dickens de miedo a ser como su padre; eso le lleva a la curiosa idea de que nunca es bastante el dinero que tiene. Y no es cuestión, al menos en este caso, de avaricia, sino de un trauma infantil- desarrolló los oficios más serviles, por ejemplo, de niño-.

Sentadas las bases de sus circunstancias personales, a la par se van contando sus avatares literarios; Dickens, según su biógrafo, -y si se leen sus libros es comprobable- escribió siempre tomando por materia prima la realidad; la suya sí, pero para generalizarla en situaciones denunciables en su tiempo: la situación de los niños trabajadores, las casas de hospicianos, las míseras condiciones laborales en Inglaterra, y así siguiendo.  Y de la misma forma, sus sentimientos familiares contradictorios, sus deseos insatisfechos de formar una familia feliz, los refleja en sus novelas, de modo general, pero tomando bases realistas; otra cosa son, nos dice Ackroyd, sus idealizaciones, propias de sus deseos también, como su Cuento de Navidad, que añado, no es el único, sino que por lo visto durante años el autor ofreció uno a sus lectores en las sucesivas revistas que dirigió.

 

Claro está que hoy leer a Dickens es leer un pedazo de historia de Inglaterra y naturalmente que lo que está de moda es decir que esa literatura es anacrónica; por esa regla de tres-y esto lo digo yo, no su biógrafo- también es anacrónico Shakespeare. Ackroyd sobre ésto nos explica que Dickens no es del todo un escritor “victoriano”, sino que refleja el pasado justo anterior al modelo victoriano, y que cuando más fama tuvo, al final de su vida, el modelo estaba dando paso ya a otro modo de escribir. Pero curiosamente noveló no sólo su época anterior, la que corresponde a sus novelas con recuerdos de infancia, sino toda la época.

Cuenta el biógrafo las interioridades de sus libros, cómo procedía, su manía de estar fuera de Londres cuando se publicaba, los esquemas para escribirlos, sus apuntes y notaciones, su búsqueda primero de los nombres de sus personajes, sus dudas ante el título de una narración, y así siguiendo.

 

A mí me ha parecido un excelente libro, muy ameno, muy ágil de leer a pesar de sus 675 páginas, muy desvelador de un personaje. Y me ha hecho ver a Dickens de otra manera. Se lo recomendaría a ustedes seguro. Y antes de terminar; para el periodo histórico que relata permítanme recomendarles dos libros; Londres Victoriano, de Juan Benet y La Reina Victoria de Lytton Strachey.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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