Cuatro libros para disfrutar.

Después de echar un vistazo rapidito a la actualidad actuante, y visto que todo sigue igual que ayer y de momento no nos hemos ido al carajo con un bombazo nuclear o parecido- la prueba es que he desayunado- paso a contarles a ustedes que esta semana en la sierra anduve leyendo libros, y que parece que acerté.

Digo que acerté porque en alguna ocasión me arrepiento de alguna lectura y tengo que dejarla a medias por infumable. Ya saben; una que es poco correcta.

El caso es que esta vez les voy a hablar en general de cuatro libros que me han acompañado estos días y que son, cada uno en su estilo, muy recomendables.

El primero es el poemario de Javier Lostalé, Rosa y Tormenta, que recoge sus textos hasta el 2011. Lostalé tiene a mi modo de ver una cualidad sobre otras muchas, y es que deja atrás lo personal para hacerlo genérico. Pero además domina muy bien el ritmo del poema: decir esto parece de bobos en un momento en que cualquier mindundi escribe en vertical y lo titula poema. A Lostalé no le hace falta. Sus escritos son poemas. Son líricos, reflejan su mundo interior y van muchísimo más allá de lo que a simple vista expresan. Con un lenguaje muy cercano y con una humildad enorme, Lostalé desgrana algo tan difícil de contar como la vida.

Creo que es un libro que ustedes disfrutarían.

El segundo libro del que les hablo, es antiguo en el tiempo de edición, pero es una joyita. Es del periodista José Julio Perlado y se llama Diálogos con la Cultura. Es un libro de entrevistas periodísticas que hizo Perlado para diferentes medios de comunicación, a distintos personajes de la cultura, como Benjamín Palencia, Fellini, Luis Rosales o Luis de Pablos. Pero además es un curso de periodismo; en la introducción y en las notas a pie de página, Perlado explica la forma de hacer la entrevista, y desarrolla toda una labor de magisterio para periodistas. Es un libro que debería ser leído principalmente por la gente que escribe como si escribir fuera algo venido del cielo y no llevara trabajo, esfuerzo, estudio y preparación. Leyéndolo he sentido que dignifica a la profesión. A la de verdad; no a los plumíferos de la desvergüenza, que es en lo que se está convirtiendo.

Seguí con Wislawa Szymborska, y su más lecturas no obligatorias. Este es un libro muy divertido, muy ameno, con un estilo chispeante, con opiniones absolutamente fuera de la corrección política, con una forma de criticar lo que lee que da frescura y espontaneidad y  que hace a veces reír a carcajadas. Es curioso además que, salvo algunas lecturas de clásicos, la autora reseña libros que podemos considerar de secundarios, es decir, muy poco conocidos por el gran público, y es de notar también la amplitud de intereses que se desprende  de sus lecturas; desde un libro sobre la vida de los esquimales en Groenlandia, pasando por leyendas nórdicas, hasta antologías diversas de literatura, de las que por cierto reniega. Si pueden comprarlo se divertirán de verdad, lo edita Xórdica.

 

Y para acabar, estuve leyendo a Nile Amselem, Pequeñas Historias de la calle Saint-Nicolás. La autora es francesa, hija de judeo españoles de Marruecos, emigrados a Francia, y retrata la vida de su familia en pequeñas escenas que parecen estampas, desde la visión de una niña de siete años. El lenguaje, la forma, la manera de contar está adaptado a esa mentalidad de cría y es una delicia. Mucha gente no sabrá de quién hablo, pero otra mucha me entenderá si digo que a mí me ha recordado en el estilo-a veces puro surrealismo porque naturalmente lo que cuenta está visto de modo que no entiende lo que pasa realmente en el mundo de los mayores- a los libros de Elena Fortún, por ejemplo de Celia, lo que dice. Es una obra breve, encantadora, muy divertida, y con muchísima ternura.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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