El Acomodo.

Ayer leía el articulo inteligente y sensato de un buen amigo de hace años, Sergio Palomo, sobre un tema que me parece interesante, y que, a la vez, me hizo reflexionar.

Sergio planteaba al hilo de la actualidad, del 15M pero también de noticias diarias sobre economía y estafa desde la visión dominante de las cosas, es decir, desde lo “oficial”, que existe muchísima gente que se ha acomodado en su forma de vivir y que por ello permanece al margen de esa rebeldía de actuación que es tan necesaria en estos tiempos de hoy.

 

Y lleva razón, pero, reflexionando sobre ello a mí me surgen varios matices y hasta algún desacuerdo.

 

Y planteo este escrito porque Sergio sabe hace años cómo pienso y mis opiniones tanto a nivel intelectual como ideológico. Es decir, porque en este caso no va a haber mala interpretación interesada.

 

No todo acomodo es renuncia. No todo acomodo es asentimiento. Pero sí que mucho acomodo es simple cansancio.

Y sobre todo la percepción día a día de que las revoluciones terminan por acomodar a los revolucionarios para seguir llenándonos de frases al común de los mortales.

Hay en mi ánimo al menos, a cuenta por ejemplo de la revolución árabe el convencimiento de que sólo se ha apoyado desde Europa y EEUU los movimientos que no perjudican la estabilidad del orden establecido. Y que no sirve de nada irse a Sol a gritar viva Siria. Por dar un ejemplo. Gadafi molestaba y se consintió en la Revolución. Así de simple. Si Gadafi hubiera sido necesario para EEUU y Europa, la revolución se hubiera ahogado en sangre.

Del movimiento 15M he dicho aquí casi todo lo que tenía que decir; no obstante repito que me parece un movimiento con tapados y que éstos no son precisamente de izquierdas. Y no discuto la buena fe de un montón de indignados.

Pero plantea Sergio el acomodo; y se pregunta porqué no nos movilizamos. Y yo, que soy muy clara en mis respuestas, sí quiero decirle que muchos, entre ellos yo, no nos movilizaremos en actos que me parecen que no sirven de nada, que no cambian nada en las instituciones, que ni siquiera consiguen hacer reflexionar a la clase política; porque una revolución no se hace para que nos vean en face book; se hace para cambiar el sistema. Y con ésta lo único que se ha conseguido es que la pasma se líe a mamporros.

 

Y vuelvo al acomodo. Servidora-de nadie- no está dispuesta a que la pasma le atice un mamporro. Ni a quedarse a las cuatro de la mañana con una inocencia rayana en  la ingenuidad, en Sol, esperando que a esas horas lo que ofrezca la policía sea un ramito de violetas. Servidora-de nadie- cuando se manifestaba, sabía a lo que iba; sabía que la policía daba hostias, no iba pensando que aquellos bestias le iban a sonreír beatíficamente; con ello quiero resaltar la ingenuidad actual de los presuntos revolucionarios. Y como no estoy dispuesta a que me aticen, me quedo en mi casa. Sí, acomodo, pero se deberá entender que después de lo que venimos en este triste país llamado España, muchos no consigamos creernos revoluciones de pacotilla.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Dando el Espectáculo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Acomodo.

  1. En mi caso, quiero decir que hablo de mí mismo, las razones para este acomodo, tienen que ver con cierto miedo. También soy pesimista sobre el futuro de este movimiento; pero mis razones no coinciden con las tuyas; en mi caso creo que la falta de futuro de este tipo de movimientos, está en que a mi alrededor todavía percibo demasiado conformismo y algo de miedo.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.