Zurriburri y libros.

Anda una acalorada y disipada…y no piensen mal, que no va por ahí.

Digo, que no me dedico a la vida disipada, vaya, aunque la vida que llevo es verdad que la gente de orden sí que la llamaría disipada…bueno, me refiero a que anda una un poco en varios asuntos a la vez; y eso claro disipa la atención.

Pues verán, yo me fui a la feria del libro-si quieren saber lo que me pareció se van ustedes a Alenarte, lo leen y me aumentan el visiteo-, y les quería decir aquí que me compré un Pereda de 1879, a Dickens en una edición también antigua, a Baudelaire sus viajes por Italia en francés y un libro curioso.

Un libro que es en realidad el original de otro que yo leí de pequeña adaptado para niños. Es la biografía de Helen Keller. Pero claro, yo lo leí con seis años adaptado en una versión juvenil; hay que decir que a mí con seis años me regalaban –y disfrutaba- libros para gente de diez, y donde no venía el nombre del traductor.  Cosa que, añado, lamento extraordinariamente, porque hasta hoy no he podido saber quién era la persona que tradujo ese libro de forma que ayudó- ella no sabe cuánto- a mi infancia a luchar en esta puñetera vida.

Tampoco, claro, sabía quién era la escritora original del libro.

Hasta ayer: y créanme que fue para mí como llenar un vacío. Del libro de infancia porque es una adaptación preciosa la que hace la traductora; con un lenguaje sugerente, que llega al crío-a la cría que yo era-, que le interesa; porque cuenta cosas y las cuenta muy bien, y que le emociona; al menos a mí. Y del libro original porque naturalmente es más amplio, explica otro tipo de cosas que en el otro se omiten-lógicamente- y amplía por tanto el sentido.

La autora es Catherine Owens Peare. Y la maravillosa traductora, tanto del original como de su versión infantil, María Jesús Requejo. Y yo quería cumplir con este escrito el apartado de agradecimiento a una por el original y a la otra por haberle dado a mi infancia la posibilidad de creer que yo también podría salir adelante siguiendo el ejemplo de vida de Helen Keller.

Bueno, eso por un lado.

Por otro lado, anda una un poco disipada, ya les digo, y leyendo cosas que, todas juntas, le dan una sensación de cierto caos, a ver si les digo…resulta que anda circulando un esperpento de carta ( ahora explico porqué la llamo así) que atribuyen falsamente a Don José Luis Sampedro, y por otra parte ayer, en RNE escuchando el coloquio nocturno habitual de las once resulta que los muy excelsos comentaristas políticos, pillados en un renuncio lector a la hora de juzgar a Carlos Fuentes salen con la tecla de su política y de que prefieren a García Márquez. Entiéndanme; a uno/a puede no gustarle Fuentes, o quien sea, y decirlo; lo que sucede es que, yo, oyéndoles, lo que saqué en conclusión es que no le han leído y eso, claro, no se puede decir en público…

Lo de la carta; digo que es un esperpento. Porque esperpento es iniciar una carta llamando hijo de puta a quien sea públicamente. Y no esperpento sino bajeza moral, mezquindad y ruindad personal es atribuírsela a Don José Luis Sampedro. Y eso en mi tierra se llama suplantación de personalidad y es perseguible penalmente.

Estas cosas siempre me dejan con una sensación de caos, de zurriburri, de falta de claridad, y no es eso lo malo, sino que pienso que eso les conviene mucho  a quienes les da igual ocho que ochenta y pretenden mezclar y confundir y así siguiendo. Por eso se lo cuento a ustedes….

Si a eso añaden que además estoy con alergia y que hace un calor que para qué las prisas, apaga y vámonos…

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Zurriburri y libros.

  1. Menos mal que existen personas capaces de indagar con propiedad en el fondo de los asuntos, y saben reconocer el servicio que otros prestan a su propia vida. Porque, de lo contrario todo sería el despropósito, la desmesura y el quedar bien a costa de cualquiera, cuando no (como señalas en el caso de Sanpedro) hacer daño por hacerlo, desprestigiando o calumniando.

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  2. alenar dijo:

    El blog de la criaturita que escupe esa carta está en portada de wp.com hace días; quiero decir que es de sobra conocido.
    Por otra parte y ya que estamos hago una reflexión general: en redes sociales no leemos. Damos a compartir sólo mirando quien presuntamente firma las cosas; de modo que si mañana sale una mierda en un árbol y nos dicen que la ha dibujado [ aquí póngase un dibujante admirado, Forges, por ejemplo] diciéndonos además que con ese dibujo quiere ” acusar al Poder” de no se sabe qué, sin más lo compartimos; es penoso, lamentable, patético y además demuestra la falta de reflexión de la mayoría de los a menudo bien intencionados “compartidores” que, sin querer, claro, contribuyen a crear confusión, a manipular la realidad y a hacer de la Red un mundo cada vez más salvaje y sólo apto para aprovechados.
    La Red debería servirnos para otras cosas, más inteligentes que crear “trending post” y encima falsos.

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  3. catherine dijo:

    Conmueve siempre encontrar libros de la infancia. Me acordaba que Helen Keller era ciega, no que era muda. Pienso que he leído también algo sobre ella de pequeña y entiendo lo importante que fue para tí.
    El resto, zurriburri (otra palabra que me enseñas).

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