La danza que nos maneja: Saburo Teshigawara.

He visto esta noche un programa que grabé hace unos días- y que por cierto he vuelto a programar para grabar porque le faltan un par de minutos- de un completo desconocido para mí. Es un espectáculo de danza, de Saburo Teshigawara. Titulado Mirror and music.

Cuando he empezado a verlo no sabía absolutamente nada de este creador. Cuando he acabado, me he dedicado a buscar información sobre él.

Luego se la cuento, pero primero dejarles la impresión que a mí me ha ido causando sin saber ni lo que contaba previamente ni quién era él.

El ballet, o danza, más bien, es una mezcla audiovisual en la que personajes reflejados o dentro de un espejo expresan el desarrollo a mi modo de ver de una vida completa en la que no son salvo marionetas. La música es un desencadenante de sus movimientos, que, a la vez se ven distorsionados por esa música y por los espejos que están al fondo del escenario, y que a la vez iluminan el centro del mismo –el dentro del espejo-.

Es un espectáculo sobrecogedor del principio al fin; el espectador, al menos yo, no puede salir del círculo en el que se danza. Además, las variaciones melódicas van indicando etapas de calma, etapas de angustia, etc. Pero lo más significativo es el sentido de monigotes de los danzantes. Es la música la que los hace reaccionar en una forma u otra, como si les movieran con hilos invisibles.

Me ha parecido bellísimo.

El caballero que se ha inventado esta historia, nacido en Japón, en 1985 creó su propia compañía, Karas. Empezó su carrera en 1981, el espectáculo según sus propias palabras pretende “a través de la danza  acercarse a aquello que se ve, pero que no está en el espejo”. Esta obra se presentó en Barcelona en el 2008.

Les dejo un link sobre ella , la información (en francés) de la wikipedia, y un video precioso.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a La danza que nos maneja: Saburo Teshigawara.

  1. Pienso que este espectáculo del que hablas es casi realista, más que alegórico. Cada día somos un poco más muñecos movidos por hilos que manejan manos invisibles. Lo que ocurre es que no lo hacemos con tanta belleza.

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