Las Suite Orquestales de Bach.

Hace unos días les dije que tenía una grabación para ver procedente del canal de música clásica, Mezzo. Eran las Cuatro suites orquestales de Bach. Lo interpretaba la orquesta barroca de Friburgo.

Algo más de una hora de música.

No voy a ponerme a comentarlas, pero sí a hacer alguna reflexión sobre un tema que en Bach me parece curioso; aviso que desde luego de técnica no se nada, así que si digo barbarismos me disculpan porque lo hago desde el punto de vista aficionado sin más.

 Bach es el compositor para mi juicio que mejor juega con la repetición de un tema. Es decir, si uno escucha las suites, notará cómo siempre, desde el inicio hay un tema principal, que es el que predomina y que en  los sucesivos movimientos e incluso dentro de cada movimiento, lo que se produce son juegos de estrategia musical, variaciones, contraposiciones musicales que sigue, puntean, inciden o desarrollan el tema. Eso produce –a  mí al menos- una impresión de continuo merodeo, por así decirlo, alrededor del mismo. Los instrumentos parecen perseguir al instrumento principal seguidor del tema; a veces acosándolo, y otras simplemente acompañando su transcurso.

No hay, como en otros compositores cambios bruscos de ritmo, de un movimiento a otro, ni saltos de atmósfera; no pasamos de la viveza al tema lento, por ejemplo, ni se hacen transiciones musicales que rompan el sentido general de la obra. En estas suites es mucho más evidente; al ser más breves y por la propia estructura de la suite en general; se componen en una misma tonalidad y en su menor, y Bach precisamente fue quien usó el tema común que se va desarrollando.

Ahora bien, esto podría dar impresión de monotonía si no fuera Bach quien lo hace. Es decir, que se pueda disfrutar de el juego musical de un tema expandido, contrapunteado, eludido, vuelto a aparecer, durante hora y media, es lo que se llama arte. Y me explico; hay otros compositores de suite, algunos tan famosos como Bach, y sin embargo con ellos, ese juego no funciona igual, al menos en mí, por ejemplo con Telemann; reconociéndole lo que haya que reconocerle, no consigo “quedarme” dentro de la obra.

No sé qué opinan ustedes, igual podríamos compartirlo aquí.

Les dejo una interpretación igual de buena que la que yo ví. Es de  la Orchestra of the Age of Enlightenment dirigida por  Frans Brüggen.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a Las Suite Orquestales de Bach.

  1. Mita dijo:

    Precioso. Estoy casi en penumbras, hace un calor tropical espantoso.y acabo de llegar a casa, Comienza el finde, los viernes no trabajo y me encuentro con esta iinterpretación tan bonita :)
    Besillos y buen fin de semana

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  2. Pilar dijo:

    Aunque parezca extraño también aquí en Holanda tenemos un tiempo tropical en estos momentos. Dejo el jardín y … qué placer sentarse ante el ordenador en el frescor del cuarto de estar y dejarse llevar por esta composición. Bach tiene algo seductor que te detiene.

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  3. isolda dijo:

    Creo que es una definición perfecta de las suites de Bach. Es la impresión exacta que causan l oído. Aarte de fantásticas, claro. Besos.

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  4. Dejé el verso libre (y me cuesta volver a él como si estuviera encadenado a los endecasílabos) cuando escribí “Eterna luz sonora”, allá por 2004-2005. Este poemario ‘inédito’ está inspirado en la música de Juan Sebastián Bach. Bach es mi músico de cabecera. Durante un tiempo, fue mi único compositor. A pesar del poemario, a pesar de escucharlo tantas veces (como ahora mismo gracias a esta grabación que has subido), siempre me parece nuevo, fresco, emocianante, pero no con una emoción ñoña o cursi, siempre contenido, siempre como un poco por encima del mundo y sus afanes presentes, siempre mirando más alto, más lejos… Quizá sea eso lo que haga posible eso que comentas (con lo que estoy de acuerdo) de que las variaciones de los distintos tiempos de sus composiciones, nunca son abruptas, sino que uno tiene la sensación de tránsitos tranquilos, casi naturales, como ocurre con el día que pasa de la oscuridad al mediodía y al ocaso y de nueve a la noche, no de pronto, sino con el ritmo adecuado.

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