Reflexiones Musicales: Ballet y pastiche.

Anduve ayer trasteando en la tele, quiero decir, medio viendo una cosa cuando menos extraña, y que ya añado que no terminé de ver.

Un ballet denominado Le Parc. De la compañía de Ballet de Angelin Preljocaj.

Una es ingenua hasta la exageración, porque a mí este caballero no me sonaba de nada, y leyendo hoy por esta red que lo aclara todo, me entero que el muchacho es famoso hasta el aburrimiento. Vaya por dios.

Leo que es de procedencia yugoslava, hoy Montenegro, aunque nacido en Francia, que creó su propia compañía en 1985, y que su técnica cohesiona lo clásico con lo moderno.

Pueden ustedes encontrar estas cosas con el buscador, yo quería comentar lo que ví.

Foto tomada de Mezzo. Canal de música clásica.

A mi me recordó a la célebre película- y bellísima por cierto- El Baile. Lo que en esta transcurre en una sala de baile, en el ballet transcurre en un parque. Con un decorado minimalista- que a mí no me gustó y  ahora diré porqué- los sucesivos danzantes reflejan con gestos y expresiones el transcurso de la vida.

Bien. La cosa a mí me pareció un artificio que, en algún momento parece sugestivo pero que es una contradicción en sí misma. Para empezar el decorado es un escenario con banquitos, y al fondo tres edificaciones tipo volumen de la Bahaus, que cambian de tonalidad según pasa el día; esto estaría muy bien si se quisiera dar idea de una sociedad actual, pero resulta que los danzarines/as van vestidos a la moda del siglo diecinueve como poco. Es un anacronismo que para qué las prisas.

En segundo lugar, no acerté a discernir si era aposta que los danzantes danzaran aunque no hubiera música y que cuando la había cada quien la interpretara como bien le pareciera a su oído.

En tercer lugar, entiendo que al autor le chifle Strauss, Chopin, o el Concierto de Aranjuez porque a mí también, y hasta Albinoni, pero para eso podía haber titulado el asunto como “selección musical escogida”, y habíamos acabado antes.

Lo dejé de ver cuando faltaba una hora; me sonó a pastiche, hablando claro; uno más de los muchos que nos quieren meter por los ojos con el cuento de la modernidad.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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