Reflexiones musicales: Klemperer y la dirección

Esta mañana estuve viendo y escuchando una grabación histórica musical. La de Otto  Klemperer al frente de la Filarmónica de Inglaterra dirigiendo la novena sinfonía de Beethoven.

Una no conocía a este director, lo cual no es culpa de él sino mía. Y cuando acabó la cosa me fui a mirar por la red a ver qué sacaba en claro, pero antes de eso ya tenía clarísimo lo que me había parecido; se lo traslado primero y después les cuento a quienes no lo sepan quién era Klemperer

La grabación es de 1964, y Klemperer era ya una persona bastante mayor, con un bastón y claras muestras de tener mala salud- ahora veremos hasta qué punto es cierta la idea que me hice-. Dirigió la orquesta sentado la mayor parte del tiempo.

Lo primero que me gustó fue su absoluta falta de histrionismo al dirigir. Es decir, dirige la orquesta, la marca los tiempos, la modula, pero en ningún caso se agita, ni se arrebata, ni gesticula. Con lo cual la orquesta se dedica a lo que tiene que hacer; interpretar, y no como con tantos mega divos a seguir las payasadas gesticulantes de un payaso saltarín; sin perdón.

Los dos primeros movimientos de la novena de Beethoven, musicalmente hablando son largos, complicados porque mantienen una cadencia apenas sin variaciones y en los que el “cambio” puede estar en los matices tonales, pero no desde luego en la “melodía”; al oyente poco experto se le pueden hacer pesados hablando vulgarmente, porque no admiten ni sorpresa, ni distintos registros expresivos. El tercer movimiento, sin embargo es mucho más fresco, variado, y también si se permite la expresión, ligero. El cuarto movimiento incluye naturalmente el conocido himno a la alegría, basado en el texto de Schiller, con los coros y el sólo para tenor.

 

Bien, y Klemperer podríamos decir que transcribe a Beethoven; he visto –quizá padecido- dirigir ese cuarto movimiento a veces de manera que el director no parecía estar dirigiendo sino a punto de salir volando por el escenario para anunciarnos alguna buena nueva al compás de la música, y les aseguro que ver a Klemperer sentado e inmutable era refrescante. Quizá en los dos primeros movimientos, peca un poco de excesiva rigidez a la hora de dictar los leves cambios de tonalidad, y hay como una sensación de esquematismo, o mejor dicho de falta de acentuación expresiva, pero sin duda prefiero esto al histrionismo.

 

 

Tuvo diez minutos o más de aplausos, saludó al menos tres veces; con su bastón, con su cara medio paralizada por un tumor cerebral, este polaco y judío nacido en 1885 y muerto en 1973, discípulo de Schönberg, exiliado y reconocido tarde por el mundo de la música, a partir de los años 50 se convirtió en una figura mundial.

No me extraña. Esta grabación da muestra de ello.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Reflexiones musicales: Klemperer y la dirección

  1. isoldaisolda dijo:

    Lo has explicado muy bien. Impresionante. Besos.

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  2. catherine dijo:

    Impresionante, sí; gracias Alena. Es un rigor protestante. Además, no se oye en el vídeo el sólo del tenor; no me gustan los tenores.
    Nos encontramos con el problema (o el no problema) de las nacionalidades y de las culturas. Otto Klemperer nació en Polonia, se puede decir así, pero era alemán. Y su primo Victor, nacido también en territorio polaco, era tan alemán que en su diario estudia la lengua de los nazis, LTI, Lingua tertii Imperii; es un diario y un trabajo linguístico impresionante.

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